Episodio 45. Mamás, papás y correr por montaña. ¿Qué cambia en tu vida deportiva cuando hay peques?
Voy a decir una obviedad: si las parejas, en este caso, tu
mamá y tu papá o la mía y el mío, no decidieran tener críos, tú no estarías
aquí ahora escuchando esto ni yo explicándolo. Obvio, ya lo advertí. Por
supuesto, no todas las parejas tienen que engendrar y criar peques, cada una
tiene la potestad de configurar la familia como les apetezca, dado que,
afortunadamente, nuestro país es libre y laico. Pueden elegir estar ellos dos
solos, adoptar uno o dos perretes, adoptar uno o dos gatetes, tener uno, dos o
tres peques o todo eso a la vez y vivir en casa más apretados que unas sardinas
en lata. El caso es que aquellas parejas que decidan ser mamá y papá verán cómo
su vida cambia cuando el bebe nace y crece y comienza el proceso de crianza. La
vida cambia, incluyendo, claro está, la vida deportiva. Entrenar, competir y,
si es el caso, representar a la marca que te esponsoriza, ya no será como antes.
No digo que sea peor ni mejor que antes, pues, como veremos hoy, tener peques
conlleva algunos inconvenientes, pero también ventajas, para tu vida deportiva.
Pero, de lo que no cabe duda, es que habrá cambios. En concreto, tener hijos
supone cambios en tu agenda, cambios en tu psicología y, en el caso de las
mamás, cambios muy notables en tu cuerpo. Y todos esos cambios, en teoría,
tendrán impacto en el rendimiento deportivo; unos para bien, otros para mal.
Eso es justo lo que vamos a analizar en el episodio de hoy. ¿Cómo cambia tu
agenda, tu psicología y tu cuerpo cuando tienes peques y cómo eso puede
afectar, para bien o para mal, a tu rendimiento deportivo? Analizadas las
cuestiones principales, podremos dedicar un último apartado a repasar algunos casos
de atletas que han tenido peques y cómo eso ha afectado a su carrera deportiva,
si es que lo ha hecho.
Hoy toca hablar de la mente y el cuerpo humanos, sobre todo
el de la mujer, también de trail running y de trail runners, temas todos ellos
que me apasionan, como ya sabrás si frecuentas este podcast. Si eres mamá o
papá, muchos contenidos de hoy te resultarán familiares. Si no lo eres, el
episodio te servirá para entender los malabarismos que tu madre y tu padre
tuvieron que hacer para criarte y conjugar eso con el resto de las facetas de
sus vidas. Y, en particular, si eres mujer y, no eres aún mamá, pero estás en
camino de serlo, hoy vas a entender qué cosas debes considerar para seguir
corriendo con seguridad para ti y tú bebé durante el embarazo y qué
adaptaciones tendrás que implementar en el postparto hasta ir recuperando tu
forma anterior.
Sin más dilación, vamos al turrón.
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¿CÓMO AFECTA A TU AGENDA EL TENER PEQUES?
Voy a decir otra obviedad: los niños pequeños son
dependientes; hasta que sean mayores, no pueden desenvolverse solos. Por tanto,
te necesitan o necesitan otras personas adultas que los tutoricen. Y esa labor
de tutoría te va a tomar tiempo. Va a ser otra tarea más que encajar en tu
agenda. Al consabido esquema “entrenar-comer-descansar-repetir”, que para los y
las runners populares incluye también el componente “trabajar” y el componente
“tareas domésticas”, habrá que añadir una pieza más: “cuidar de los peques”.
Incluso si están en edad de ir al cole e incluso si reciben allí servicio de
comedor y actividades extra-escolares, tienes igualmente que llevarlos y
recogerlos y, aún juntando las horas lectivas, de comida y extra-escolares, no
van a sumar más de ocho horas, lo que deja un remanente de 16 horas donde
tendrás que asumir sí o sí el cuidado. Es más, si hubiese un servicio de
guardería que durase más de esas ocho horas, entiendo que tampoco lo
utilizarías porque ¡para algo has querido tener hijos!
Lógicamente, todo el tiempo que emplees en el trabajo, la
casa y los peques, es un tiempo que no puedes dedicar a entrenar. Si el margen
que tenías para entrenar ya era limitado, ahora lo será más. Esto es un
inconveniente. Pero tiene también su lado bueno. ¿En qué sentido? Pues en que
los entrenos serán única y exclusivamente entrenos. Ya no habrá tiempo de
calentamiento de más, ni foto en la cima que colgar en Stories, ni vuelta a la
calma, ni poner títulos, descripciones y emojis en Strava al terminar, ni nada
que no sea estrictamente hacer lo que toca. Va a ser una sesión 100% amortizada.
Si te dedicas a la ultra-distancia y, por consiguiente, has de hacer tiradas
muy largas o, si es sesión de series, series también muy largas, tendrás que
acumular volumen de a poquitos: o séase, bienvenido a las sesiones dobles o
incluso triples. Levantarte tempranísimo para una sesión matutina, antes de
llevarlos al cole, otra sesión en el rodillo o en la cinta, cuando están
echando la siesta o, si son ya algo más mayores, cuando están haciendo los
deberes, un rodajito nocturno, cuando los has acostado… Sacar y aprovechar
todos los huecos posibles. Hasta aprovechar en el curro el break de 30’ para el
almuerzo y hacerte media docena de series cortas o un fartlek.
No sólo cambia el entrenamiento, también la competición. Y
es que las carreras son casi siempre en fin de semana, momento en que los coles
descansan. Aquí habrá que tirar de la pareja, si no compite, o de los abuelos,
si los dos miembros de la pareja competís. Y, si no hay abuelos disponibles,
pues tocará turnarse con la pareja en cuidado y competición.
Este cambio en la agenda que he descrito es permanente, al
menos, hasta que los críos se hagan grandes e independientes. Hay otro cambio
en la agenda, que es temporal, pero muy determinante y que atañe a la mamá: el
embarazo y postparto. Como analizaremos en un apartado posterior, el cuerpo de
la mujer se modifica radicalmente para engendrar y parir al bebé y para
amamantarlo en sus primeros meses de vida. Grosso modo, esto va a suponer unos
15 meses con entrenamiento adaptado y sin competición. Ese entrenamiento
adaptado irá encaminado solamente a mantener lo posible las capacidades, no a
desarrollarlas, y a trabajar ciertas estructuras, que sufren cambios con todo
el proceso de la maternidad, para que, cuando se retome la actividad deportiva
normal, no se conviertan en un limitante. Y no habrá competición porque no se
está entrenando para ello y, como luego explicaremos, porque el ejercicio
intenso puede ser un riesgo para el bebé cuando aún está en la barriga de mamá.
Así pues, la mujer, por cada hijo que tenga, va a pasar un periodo de mínimo
unos 15 meses, entre comillas, “fuera de juego”.
En fin, respecto al impacto de los hijos en la agenda, hay
tres efectos. Cuidarlos es una tarea más en el día, que resta tiempo para
entrenar, pero, a cambio, nos obliga a ser eficientes y exprimir a tope el
tiempo de entrenamiento, que cada minuto de entreno cuente. Esto es igual para
el papá y para la mamá, pero ésta, además, atravesará un periodo de “sequía
competitiva” de al menos 15 meses por cada bebé que se tenga.
¿CÓMO AFECTA A TU PSICOLOGÍA EL TENER PEQUES?
Igual que, en materia de agenda, criar hijos tenía cosas
buenas y malas, la crianza también va a conllevar beneficios e inconvenientes
para tu psicología. Un primer beneficio es que, teniendo niños, las prioridades
cambian. No es que, tu pasión por el deporte o tu hambre competitivo
desaparezcan, pero ya no son tu prioridad número uno. Lo positivo de esto es
que afrontarás la competición con igual dedicación, pero con menos presión. En
cada entreno, en cada carrera, darás tu 100%, pero, si un día un entreno no
sale como debía o una carrera, que preparaste a conciencia, no sale como
querías, pues, oye, no pasa nada, no eres el centro del universo. Hay cosas más
importantes en la vida como, en el caso que nos ocupa, la salud y el bienestar
de tus hijos.
Un segundo efecto del tener hijos sobre tu psicología tiene
que ver con la asunción de riesgos. Precisamente porque, ahora, el bienestar de
tus peques es una prioridad, si te pasa algo y no puedes cuidarlos, quedarán
desamparados. Vamos, que cuando te expones a un peligro, ya no sólo está en
juego tu vida, indirectamente, también lo están las de tus hijos. De este modo,
si, por ejemplo, estás subiendo un 3000 en los Pirineos y el tiempo se está poniendo
un poco feo, es más fácil que te des la vuelta antes de que esas nubes se
tornen tormenta de nieve, o, si estás eligiendo material para una carrera por
alta montaña, es más fácil que priorices seguridad sobre ligereza y metas
guantes y un cortavientos más grueso, por decir algo, aunque eso aumente el
peso de la mochila.
Me estoy acordando aquí de un desgarrador suceso que vivió
Jokin Lizeaga, profesor de educación física, entrenador y corredor y padre de
tres hijos. Fue en la primavera de 2018, corriendo un trail en Asturias. Aún
había nieve por el monte. Un nevero ocultaba un agujero en la roca que era la
boca de entrada a una sima de 15m de profundidad. Jokin, que iba el primero,
pisó el nevero, pues estaba sin señalizar, y cayó por la sima 15m hasta el
fondo. Como iba el primero con una ventaja de 6’, nadie lo había visto caer. Si
sus gritos de auxilio no lograran ser lo suficientemente intensos como para
llegar a los oídos de quienes fueran pasando por allí arriba, en cosa de 3h,
moriría por hipotermia. ¿En qué pensó Jokin inmediatamente? En que no estaba
casado con su pareja y, por tanto, sus hijos no podrían recibir pensión de
orfandad, aparte de quedarse sin padre… Desde entonces apenas compite en
carreras y, las salidas que realiza por los montes de casa, las hace siempre
llevando móvil y esquivando las secciones técnicas que exigen trepada.
Un tercer efecto sobre la psicología de mamás y papás es
transitorio, pero claramente desventajoso durante el tiempo que se mantiene:
perder calidad de sueño. Por el episodio 34 ya sabemos que dormir es
imprescindible para recuperarnos de la fatiga y para la salud cerebral.
Encadenando días de mal sueño, estamos medio atontados, profundamente cansados,
irritables y con nula capacidad para pensar con claridad y tomar buenas
decisiones. Ocurre que, durante los meses de lactancia, el bebé va a pedir
mamar varias veces a lo largo de las 24h del día y en cualquier momento dentro
de ese intervalo de 24h. Vamos, que lo mismo te pide mamar a las 12 de la
mañana, que a las 3 de la tarde, que a las 3 de la madrugada… Esto,
inevitablemente, tiene un mayor impacto para la mamá, puesto que no sólo se
despierta en la noche por el llanto del bebé, como le ocurre al papá también;
aparte, ella tiene que dedicar un rato a darle teta al bebé, antes de poder
intentar conciliar el sueño otra vez. Y es que, en tan sólo los primeros 24
meses de vida, un bebé crece tanto como en el resto de su vida. Y, para crecer
a ese ritmo, debe comer mucho y dormir mucho. De ahí que su rutina diaria
consista, esencialmente, en mamar hasta 12 veces y dormir hasta un total de
16h.
En fin, la psicología de mamás y papás se ve afectada para
bien y para mal cuando hay peques. Lo más inmediato con la llegada del bebé es
que la calidad de tu sueño se resiente, más aún si eres la mamá: el bebé pide
lactancia cada 2 o 3h, sea de día o de noche, y la pide llorando de forma
estridente. En el largo plazo, lo que cambia es tu visión de la vida. Con
hijos, dejas de ser el centro del universo, lo que redunda en una menor presión
por rendir a toda costa y una menor disposición a asumir riesgos, o sea, que la
paternidad-maternidad “te quita la tontería de encima”, como se dice
coloquialmente.
¿CÓMO AFECTA A TU CUERPO EL EMBARAZO Y EL POSTPARTO?
Ésta es una cuestión más
complicada, mucho menos obvia que las anteriores. Pero, precisamente por eso,
es mucho más interesante. Vamos a ver, primero, qué cambios se producen en el
cuerpo de la mujer durante el embarazo y el postparto (cambios anatómicos,
hormonales, cardiovasculares y metabólicos) y, en segundo lugar, cómo eso
afecta al entrenamiento y rendimiento en running.
Cambios durante el
embarazo. El cambio corporal más evidente es la barriga. Dentro de la
barriga de la mujer va el bebé en gestación, pero también la placenta, el
cordón umbilical y el líquido amniótico. A lo largo de los tres trimestres de
embarazo, esa bolsa podrá alcanzar entre 10 y 15kg de peso. E irá creciendo a
ritmo de 1cm a la semana durante ese periodo. Lógicamente, llevar un bulto de
10kg a la altura del abdomen altera toda la biomecánica de la mujer gestante.
El bulto resta libertad de movimiento y sobrecarga el core, es decir, faja
lumbar-abdominal y suelo pélvico. De hecho, en un estudio de 2006 en atletas
olímpicas noruegas embarazadas, un 20% de ellas reportó sufrir dolor lumbar y
un 30%, dolor en el pubis. En la población no deportista esas tasas son aún
mayores. Otra cosa menos evidente que ocurre en el cuerpo de la mujer durante
la fase de embarazo es que hay un aumento de la frecuencia cardíaca en reposo y
una disminución de la frecuencia cardíaca máxima. Otro cambio relevante es el
aumento del metabolismo, que se incrementa un 25%. Esto tiene mucho sentido:
toda la maquinaria energética de la mujer ha de redoblar su actividad, porque
ya no sólo ha de sostener un cuerpo, sino que ha de construir otro entero a
partir de una sola célula.
Cambios durante el
postparto. Una de las cosas que más se resiente por el embarazo es el ya
mencionado core, que incluye la musculatura abdominal, lumbar y de suelo
pélvico. En cuanto a los abdominales, de hecho, es muy frecuente la diástasis
de rectos abdominales. En un estudio de 2016 con 300 mamás primerizas, el 60%
presentaron diástasis a las seis semanas postparto y el 45% aún la presentaban
a los seis meses postparto. La diástasis es la separación de los músculos
abdominales: es como si las piezas de ese escudo que debe ser tu faja
abdominal, se despegasen unas de otras, perdiendo su capacidad de sostén. El
estrés del embarazo sobre la musculatura del core tiene, con frecuencia, otro
efecto indeseado: la incontinencia urinaria, que experimentarían entre un 25 y
un 35% de las mujeres, sean atletas o no. Y otro efecto indeseado más, menos
frecuente, es el prolapso pélvico, por el cual el suelo pélvico pierde por
completo su capacidad de sostén y el útero cae hasta la vagina. Otro efecto
indeseable más tiene que ver con músculos, tendones y ligamentos. Como
consecuencia del parto, los huesos de la pelvis se vuelven laxos, pues han
tenido que abrirse para permitir la salida del bebé. Por otro lado, debido a la
lactancia, hay un trasvase de calcio hacia la leche materna, que causa pérdida
mineral ósea y que los mecanismos compensatorios del cuerpo de la mujer no
llegan a contrarrestar del todo. Esa pérdida ósea se ve reforzada por la
ausencia de estrógeno, puesto que, durante la lactancia hay una amenorrea
natural de varios meses. Para acabar con los cambios en la mujer durante el
postparto, hablamos de uno que, por fin, sí es ventajoso. Tras ese trabajazo,
que el cuerpo de la mamá gestante se ha pegado para engendrar un ser humano
completo a partir de una minúscula célula, la mujer cuenta ahora con un mayor
output cardíaco y volumen de sangre. Es decir, su corazón bombea más sangre por
cada latido y hay más sangre y glóbulos rojos viajando por su sistema vascular.
Adaptaciones durante
el embarazo. Para empezar, hay que dejar bien claro que entrenar durante el
embarazo no causa ningún problema ni a la madre ni al bebé. Una revisión
sistemática de estudios de 2022, titulada “sport and exercise recommendations
for pregnant athletes”, concluyó que no hay evidencia de que hacer ejercicio
durante la gestación provoque más abortos, nacimientos pretérmino, bajo peso al
nacer del bebé, complicaciones en el parto, dolor lumbar o pélvico de la madre
o depresión postparto, respecto de no hacer ejercicio. Así pues, no sólo
puedes, como embarazada, entrenar, sino que debes. Debes, para mantener todo lo
posible tu capacidad aeróbica y tu fuerza muscular, y debes, también, por salud
mental. Respecto al volumen, intensidad y frecuencia, ese mismo estudio que
acabo de citar no se atreve a dar pautas generales concretas. Supongo que tu
propio cuerpo te va a ir dictando cuánto puedes hacer. Sí que hay un estudio de
2012 donde se puso a atletas embarazadas a correr en cinta al 90% de su FCmax
mientras se registraba la actividad del corazón del feto y el pulso umbilical.
Corriendo a esa intensidad, según se vio, provocó bradicardia en el feto y un
descenso en el flujo de sangre umbilical, es decir, que, debido a la intensidad
que el cuerpo de la mamá debía sostener, había un desvío de recursos hacia él,
en detrimento del feto. Respecto a la modalidad de entrenamiento, por los
problemas mecánicos que cargar con una barriga de 10kg puede conllevar,
seguramente, cambiar a otros deportes aeróbicos distintos de correr sea una
buena idea. Ejemplos son la bici de carretera, la elíptica, el ski cross
country o el trekking. En fin, por salud física y mental y sin temer por la
salud del bebé, conviene que sigas entrenando durante el embarazo todo lo que
permita tu cuerpo, incorporando actividades distintas del correr y sin alcanzar
intensidades máximas, que ésas sí podrían comprometer una adecuada gestación
del feto. Un último aspecto es que, como tu metabolismo está acelerado un 25%,
tendrás que aumentar la ingesta calórica proporcionalmente.
Adaptaciones durante el postparto. En el periodo postparto va a
haber que tomar bastantes más precauciones. Para empezar, entiendo que, durante
la cuarentena postparto, las seis semanas posteriores a dar a luz, la mujer no
tiene el body para mucha fiesta. Pasado ese periodo de descanso de rigor, es
cuando podemos plantearnos retomar la actividad física. Eso sí, dicha actividad
física, en esta fase, no va a ser correr. No puede ser correr porque el running
es un deporte de impacto. Y recordemos que, el cuerpo de la mujer postparto,
tiene machacada la estructura que permite soportar ese impacto: la faja
lumbar-abdominal y el suelo pélvico, el famoso core. El core es lo que hace
posible que no te rompas al correr y, ahora, ese core está maltrecho tras un
estrés mecánico enorme de nueve meses al que ha sido sometido. Más todavía. Por
la laxitud necesaria para la apertura del canal del parto, las articulaciones
de la mujer han perdido colágeno. Eso te expone a lesiones en tendones y
ligamentos, si realizas deporte de impacto. Y más aún. Por la pérdida de calcio
y de estrógeno durante la lactancia, los huesos de la mujer han perdido
densidad. Eso te expone a fracturas. Una revisión sistemática de 2021 encontró
evidencia en tres estudios de mayor tasa de lesión en el postparto en mujeres
deportistas élite, en comparación con mujeres activas. El 44% de esas lesiones
fueron fractura del sacro. Por todas estas razones, en el postparto las
actividades más recomendables son las de bajo impacto, pero que supongan un
estímulo aeróbico, como las ya apuntadas bicicleta, elíptica, trekking o esquí
de travesía. Adicionalmente, sería imprescindible combinar esas actividades con
el trabajo de fortalecimiento del core, faja lumbar-abdominal y suelo pélvico,
porque hasta que no recuperes tu escudo no podrás volver a correr o realizar
actividad de impacto. A este respecto, recomiendo encarecidamente seguir el
trabajo y los cursos de la licenciada en ciencias de la actividad física y del
deporte y doctora en medicina, Lidia Moreno, en la cuenta de Instagram
owa_entrenamiento_mujer (o-w-a, barra baja, entrenamiento, barra baja, mujer).
Para cerrar el apartado de entrenamiento postparto, mencionó, ahora sí, una
ventaja que tiene el haber sido mamá. Por ese mayor output cardíaco y ese mayor
volumen de sangre que antes señalé, algunas mujeres experimentan una mejora en
el rendimiento cuando logran por fin retomar la vida deportiva normal. En la
revisión sistemática de 2021 que ya cité encontraron evidencia en cinco
estudios de mejora en el rendimiento postparto. De un total de 262 atletas, 101
manifestaron haber mejorado su rendimiento.
¿LA MATERNIDAD O PATERNIDAD CAMBIA EL RENDIMIENTO EN LA
ÉLITE?
Hasta aquí, hemos hecho un repaso de los cambios que la
crianza de los y las peques tiene en tu vida deportiva. En concreto, hemos
visto que, si bien cuidar de los hijos roba tiempo de entrenamiento, cuando por
fin puedes ponerte a ello, lo haces aprovechando cada minuto al máximo. Hemos
razonado, también, que tener hijos te da una nueva perspectiva sobre la
competición, haciendo que la afrontes con menos ansiedad, pues ganar o perder
es importante, pero no tanto como el bienestar de tus peques. Y, en el caso de
la mujer, hemos visto que ser madre tiene un profundo efecto sobre su cuerpo,
tanto durante el embarazo como en el postparto. Todo este conjunto de cambios,
en principio, debería impactar sobre el rendimiento deportivo, para bien o para
mal. Pero, ¿realmente es así? Consideremos un par de ejemplos en el mundo del
trail nacional e internacional, que ponen de manifiesto que ser papá e incluso
ser mamá, que ya hemos aprendido la transformación radical que supone para el
cuerpo, no te hace peor runner en absoluto.
En el plano internacional, Maude Mathys es un ejemplo
perfecto de que ser madre no perjudica tu rendimiento deportivo. Maude, que en
2023 cumple 36 años, tiene dos hijos, una niña que ahora cuenta 12 años y un
niño de siete. Esa maternidad no le ha impedido desarrollar una carrera
estratosférica en trail y esquí, incluyendo, por ejemplo, los vigentes récords
en Sierre Zinal y Pikes Peak. Este 2022, sin ir más lejos, fue 2ª en Zegama, 1º
en Sierre Zinal y oro en la modalidad classic del campeonato europeo de
atletismo off-road en El Paso. Es interesante saber que su tiempo en media
maratón de asfalto fue 1h 22, antes de ser madre, y 1h 13 cuando su hija mayor
tenía ocho años. Prueba contundente de que la maternidad no empeora el
rendimiento.
En España tenemos bastantes ejemplos en la misma línea. Voy
a destacar nada más dos madres, una de ellas, porque se ha pronunciado
recientemente respecto de la maternidad en el deporte, y la otra, porque ha
tenido un 2022 y un inicio de 2023 de fábula y porque en más de una ocasión se
ha manifestado también sobre el tema de la maternidad y el deporte. Me refiero
a Anna Comet y a Ohiana Kortázar. Respecto a Anna, que en 2023 cumple 40 años y
tiene un niño de cinco, hace poco publicó un post, apoyando la iniciativa de la
PTA, de la cual ella también es parte, que pretende implantar una
profesionalización verdadera en el trail. Uno de los objetivos es,
precisamente, conseguir que las marcas concedan permisos de maternidad y
paternidad y no te exijan estar rindiendo permanentemente sin descanso y, mucho
menos, te retiren el salario o te despidan cuando quedas embarazada. Anna,
entre otros múltiples logros, ganó la MDS 2022 e hizo oro por equipos, junto
con Sheila Avilés, Nuria Gil y Julia Font, en distancia maratón en el mundial
de Tailandia. Ohiana, prácticamente, ganó todo lo que corrió en 2022 y comenzó
2023 con récord en la ruta 0-4-0 al Teide. Ohiana cumple 39 años en 2023 y
tiene dos chavales. Y en entrevistas ha declarado que siente orgullo de ser
ejemplo de que se puede ser madre y, a la vez, tener nivel competitivo mundial.
Y, para incluir algún papá también, podemos considerar el
caso de Kilian Jornet. No debemos fijarnos tanto en sus logros deportivos desde
que fue padre (porque ya sabemos que Kilian nació en el planeta Krypton y es un
extraterrestre), sino más en la manera como ha logrado organizarse con Emelie
Forsberg, su pareja y madre de las dos niñas que tienen, y la manera como
Emelie ha conseguido regresar a su nivel competitivo anterior, tras dos embarazos
bastante juntos en el tiempo y los consiguientes “bajones” en el entrenamiento.
Básicamente, lo que hacen Kilian y Emelie es entrenar, cuando el otro está con
las niñas, y hacer doble sesión en la cinta o el rodillo, cuando las niñas
echan la siesta. Y, en cuanto a las competiciones, lo mismo: alternan
competición y cuidado de las niñas; cuando Kilian compite, Emelie cuida de las
nenas, cuando Emelie compite, Kilian hace lo propio. A veces tienen la suerte
de contar con la abuela y, entonces, pueden competir los dos al tiempo; cosa
que ocurrió en Zegama 2022.
CONCLUSIÓN
Nos gusta correr por el monte. Por eso, somos trail runners.
Pero ésa es sólo una sola de nuestras facetas. También trabajamos, vamos al
cine, a conciertos, a museos y a bares. Hacemos fotos, cocinamos, escribimos o
hasta grabamos podcasts. Cuidamos de la casa, de las plantas o de mascotas. Y,
quienes sois mamás y papás, cuidáis de los hijos. Y, aunque haya que hacer
triples saltos mortales, se pueden combinar todas las facetas con más o menos
equilibrio. Y eso, aunque el proceso de embarazo y postparto, en el caso de la
mujer, suponga una auténtica metamorfosis del cuerpo durante un mínimo de 15
meses. Anna Comet, Ohiana Kortázar, Kilian y Emelie demuestran que se puede
hacer, se puede dedicar tiempo a la crianza sin perjudicar tu carrera
deportiva. E, imagino, buena parte de los y las escuchantes de este podcast
sois ejemplos anónimos de lo mismo: mamás y papás trail runners y otro puñado
de facetas más, conjugadas con más o menos malabarismos y más o menos éxito,
pero conjugadas. Mamás y papás corresendas, os admiro.
Y, a toda la comunidad corresendas, me encantaría que hayáis
aprendido y disfrutado de este episodio a partes iguales. Si fue así, agradezco
que te suscribas, valores, comentes y/o compartas y que me sigas en Instagram,
en la cuenta correrporsenderos, todo junto.
Nos encontramos aquí en
siete días, si no antes por el monte. Hala, a pisar sendas! (y, luego, si es el
caso, a cuidar de los y las peques)
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