Episodio 45. Mamás, papás y correr por montaña. ¿Qué cambia en tu vida deportiva cuando hay peques?

 (Autor: Héctor García Rodicio https://www.instagram.com/correrporsenderos/)

Voy a decir una obviedad: si las parejas, en este caso, tu mamá y tu papá o la mía y el mío, no decidieran tener críos, tú no estarías aquí ahora escuchando esto ni yo explicándolo. Obvio, ya lo advertí. Por supuesto, no todas las parejas tienen que engendrar y criar peques, cada una tiene la potestad de configurar la familia como les apetezca, dado que, afortunadamente, nuestro país es libre y laico. Pueden elegir estar ellos dos solos, adoptar uno o dos perretes, adoptar uno o dos gatetes, tener uno, dos o tres peques o todo eso a la vez y vivir en casa más apretados que unas sardinas en lata. El caso es que aquellas parejas que decidan ser mamá y papá verán cómo su vida cambia cuando el bebe nace y crece y comienza el proceso de crianza. La vida cambia, incluyendo, claro está, la vida deportiva. Entrenar, competir y, si es el caso, representar a la marca que te esponsoriza, ya no será como antes. No digo que sea peor ni mejor que antes, pues, como veremos hoy, tener peques conlleva algunos inconvenientes, pero también ventajas, para tu vida deportiva. Pero, de lo que no cabe duda, es que habrá cambios. En concreto, tener hijos supone cambios en tu agenda, cambios en tu psicología y, en el caso de las mamás, cambios muy notables en tu cuerpo. Y todos esos cambios, en teoría, tendrán impacto en el rendimiento deportivo; unos para bien, otros para mal. Eso es justo lo que vamos a analizar en el episodio de hoy. ¿Cómo cambia tu agenda, tu psicología y tu cuerpo cuando tienes peques y cómo eso puede afectar, para bien o para mal, a tu rendimiento deportivo? Analizadas las cuestiones principales, podremos dedicar un último apartado a repasar algunos casos de atletas que han tenido peques y cómo eso ha afectado a su carrera deportiva, si es que lo ha hecho.

Hoy toca hablar de la mente y el cuerpo humanos, sobre todo el de la mujer, también de trail running y de trail runners, temas todos ellos que me apasionan, como ya sabrás si frecuentas este podcast. Si eres mamá o papá, muchos contenidos de hoy te resultarán familiares. Si no lo eres, el episodio te servirá para entender los malabarismos que tu madre y tu padre tuvieron que hacer para criarte y conjugar eso con el resto de las facetas de sus vidas. Y, en particular, si eres mujer y, no eres aún mamá, pero estás en camino de serlo, hoy vas a entender qué cosas debes considerar para seguir corriendo con seguridad para ti y tú bebé durante el embarazo y qué adaptaciones tendrás que implementar en el postparto hasta ir recuperando tu forma anterior.

Sin más dilación, vamos al turrón.

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¿CÓMO AFECTA A TU AGENDA EL TENER PEQUES?

Voy a decir otra obviedad: los niños pequeños son dependientes; hasta que sean mayores, no pueden desenvolverse solos. Por tanto, te necesitan o necesitan otras personas adultas que los tutoricen. Y esa labor de tutoría te va a tomar tiempo. Va a ser otra tarea más que encajar en tu agenda. Al consabido esquema “entrenar-comer-descansar-repetir”, que para los y las runners populares incluye también el componente “trabajar” y el componente “tareas domésticas”, habrá que añadir una pieza más: “cuidar de los peques”. Incluso si están en edad de ir al cole e incluso si reciben allí servicio de comedor y actividades extra-escolares, tienes igualmente que llevarlos y recogerlos y, aún juntando las horas lectivas, de comida y extra-escolares, no van a sumar más de ocho horas, lo que deja un remanente de 16 horas donde tendrás que asumir sí o sí el cuidado. Es más, si hubiese un servicio de guardería que durase más de esas ocho horas, entiendo que tampoco lo utilizarías porque ¡para algo has querido tener hijos!

Lógicamente, todo el tiempo que emplees en el trabajo, la casa y los peques, es un tiempo que no puedes dedicar a entrenar. Si el margen que tenías para entrenar ya era limitado, ahora lo será más. Esto es un inconveniente. Pero tiene también su lado bueno. ¿En qué sentido? Pues en que los entrenos serán única y exclusivamente entrenos. Ya no habrá tiempo de calentamiento de más, ni foto en la cima que colgar en Stories, ni vuelta a la calma, ni poner títulos, descripciones y emojis en Strava al terminar, ni nada que no sea estrictamente hacer lo que toca. Va a ser una sesión 100% amortizada. Si te dedicas a la ultra-distancia y, por consiguiente, has de hacer tiradas muy largas o, si es sesión de series, series también muy largas, tendrás que acumular volumen de a poquitos: o séase, bienvenido a las sesiones dobles o incluso triples. Levantarte tempranísimo para una sesión matutina, antes de llevarlos al cole, otra sesión en el rodillo o en la cinta, cuando están echando la siesta o, si son ya algo más mayores, cuando están haciendo los deberes, un rodajito nocturno, cuando los has acostado… Sacar y aprovechar todos los huecos posibles. Hasta aprovechar en el curro el break de 30’ para el almuerzo y hacerte media docena de series cortas o un fartlek.

No sólo cambia el entrenamiento, también la competición. Y es que las carreras son casi siempre en fin de semana, momento en que los coles descansan. Aquí habrá que tirar de la pareja, si no compite, o de los abuelos, si los dos miembros de la pareja competís. Y, si no hay abuelos disponibles, pues tocará turnarse con la pareja en cuidado y competición.

Este cambio en la agenda que he descrito es permanente, al menos, hasta que los críos se hagan grandes e independientes. Hay otro cambio en la agenda, que es temporal, pero muy determinante y que atañe a la mamá: el embarazo y postparto. Como analizaremos en un apartado posterior, el cuerpo de la mujer se modifica radicalmente para engendrar y parir al bebé y para amamantarlo en sus primeros meses de vida. Grosso modo, esto va a suponer unos 15 meses con entrenamiento adaptado y sin competición. Ese entrenamiento adaptado irá encaminado solamente a mantener lo posible las capacidades, no a desarrollarlas, y a trabajar ciertas estructuras, que sufren cambios con todo el proceso de la maternidad, para que, cuando se retome la actividad deportiva normal, no se conviertan en un limitante. Y no habrá competición porque no se está entrenando para ello y, como luego explicaremos, porque el ejercicio intenso puede ser un riesgo para el bebé cuando aún está en la barriga de mamá. Así pues, la mujer, por cada hijo que tenga, va a pasar un periodo de mínimo unos 15 meses, entre comillas, “fuera de juego”.

En fin, respecto al impacto de los hijos en la agenda, hay tres efectos. Cuidarlos es una tarea más en el día, que resta tiempo para entrenar, pero, a cambio, nos obliga a ser eficientes y exprimir a tope el tiempo de entrenamiento, que cada minuto de entreno cuente. Esto es igual para el papá y para la mamá, pero ésta, además, atravesará un periodo de “sequía competitiva” de al menos 15 meses por cada bebé que se tenga.

¿CÓMO AFECTA A TU PSICOLOGÍA EL TENER PEQUES?

Igual que, en materia de agenda, criar hijos tenía cosas buenas y malas, la crianza también va a conllevar beneficios e inconvenientes para tu psicología. Un primer beneficio es que, teniendo niños, las prioridades cambian. No es que, tu pasión por el deporte o tu hambre competitivo desaparezcan, pero ya no son tu prioridad número uno. Lo positivo de esto es que afrontarás la competición con igual dedicación, pero con menos presión. En cada entreno, en cada carrera, darás tu 100%, pero, si un día un entreno no sale como debía o una carrera, que preparaste a conciencia, no sale como querías, pues, oye, no pasa nada, no eres el centro del universo. Hay cosas más importantes en la vida como, en el caso que nos ocupa, la salud y el bienestar de tus hijos.

Un segundo efecto del tener hijos sobre tu psicología tiene que ver con la asunción de riesgos. Precisamente porque, ahora, el bienestar de tus peques es una prioridad, si te pasa algo y no puedes cuidarlos, quedarán desamparados. Vamos, que cuando te expones a un peligro, ya no sólo está en juego tu vida, indirectamente, también lo están las de tus hijos. De este modo, si, por ejemplo, estás subiendo un 3000 en los Pirineos y el tiempo se está poniendo un poco feo, es más fácil que te des la vuelta antes de que esas nubes se tornen tormenta de nieve, o, si estás eligiendo material para una carrera por alta montaña, es más fácil que priorices seguridad sobre ligereza y metas guantes y un cortavientos más grueso, por decir algo, aunque eso aumente el peso de la mochila.

Me estoy acordando aquí de un desgarrador suceso que vivió Jokin Lizeaga, profesor de educación física, entrenador y corredor y padre de tres hijos. Fue en la primavera de 2018, corriendo un trail en Asturias. Aún había nieve por el monte. Un nevero ocultaba un agujero en la roca que era la boca de entrada a una sima de 15m de profundidad. Jokin, que iba el primero, pisó el nevero, pues estaba sin señalizar, y cayó por la sima 15m hasta el fondo. Como iba el primero con una ventaja de 6’, nadie lo había visto caer. Si sus gritos de auxilio no lograran ser lo suficientemente intensos como para llegar a los oídos de quienes fueran pasando por allí arriba, en cosa de 3h, moriría por hipotermia. ¿En qué pensó Jokin inmediatamente? En que no estaba casado con su pareja y, por tanto, sus hijos no podrían recibir pensión de orfandad, aparte de quedarse sin padre… Desde entonces apenas compite en carreras y, las salidas que realiza por los montes de casa, las hace siempre llevando móvil y esquivando las secciones técnicas que exigen trepada.

Un tercer efecto sobre la psicología de mamás y papás es transitorio, pero claramente desventajoso durante el tiempo que se mantiene: perder calidad de sueño. Por el episodio 34 ya sabemos que dormir es imprescindible para recuperarnos de la fatiga y para la salud cerebral. Encadenando días de mal sueño, estamos medio atontados, profundamente cansados, irritables y con nula capacidad para pensar con claridad y tomar buenas decisiones. Ocurre que, durante los meses de lactancia, el bebé va a pedir mamar varias veces a lo largo de las 24h del día y en cualquier momento dentro de ese intervalo de 24h. Vamos, que lo mismo te pide mamar a las 12 de la mañana, que a las 3 de la tarde, que a las 3 de la madrugada… Esto, inevitablemente, tiene un mayor impacto para la mamá, puesto que no sólo se despierta en la noche por el llanto del bebé, como le ocurre al papá también; aparte, ella tiene que dedicar un rato a darle teta al bebé, antes de poder intentar conciliar el sueño otra vez. Y es que, en tan sólo los primeros 24 meses de vida, un bebé crece tanto como en el resto de su vida. Y, para crecer a ese ritmo, debe comer mucho y dormir mucho. De ahí que su rutina diaria consista, esencialmente, en mamar hasta 12 veces y dormir hasta un total de 16h.

En fin, la psicología de mamás y papás se ve afectada para bien y para mal cuando hay peques. Lo más inmediato con la llegada del bebé es que la calidad de tu sueño se resiente, más aún si eres la mamá: el bebé pide lactancia cada 2 o 3h, sea de día o de noche, y la pide llorando de forma estridente. En el largo plazo, lo que cambia es tu visión de la vida. Con hijos, dejas de ser el centro del universo, lo que redunda en una menor presión por rendir a toda costa y una menor disposición a asumir riesgos, o sea, que la paternidad-maternidad “te quita la tontería de encima”, como se dice coloquialmente.

¿CÓMO AFECTA A TU CUERPO EL EMBARAZO Y EL POSTPARTO?

Ésta es una cuestión más complicada, mucho menos obvia que las anteriores. Pero, precisamente por eso, es mucho más interesante. Vamos a ver, primero, qué cambios se producen en el cuerpo de la mujer durante el embarazo y el postparto (cambios anatómicos, hormonales, cardiovasculares y metabólicos) y, en segundo lugar, cómo eso afecta al entrenamiento y rendimiento en running.

Cambios durante el embarazo. El cambio corporal más evidente es la barriga. Dentro de la barriga de la mujer va el bebé en gestación, pero también la placenta, el cordón umbilical y el líquido amniótico. A lo largo de los tres trimestres de embarazo, esa bolsa podrá alcanzar entre 10 y 15kg de peso. E irá creciendo a ritmo de 1cm a la semana durante ese periodo. Lógicamente, llevar un bulto de 10kg a la altura del abdomen altera toda la biomecánica de la mujer gestante. El bulto resta libertad de movimiento y sobrecarga el core, es decir, faja lumbar-abdominal y suelo pélvico. De hecho, en un estudio de 2006 en atletas olímpicas noruegas embarazadas, un 20% de ellas reportó sufrir dolor lumbar y un 30%, dolor en el pubis. En la población no deportista esas tasas son aún mayores. Otra cosa menos evidente que ocurre en el cuerpo de la mujer durante la fase de embarazo es que hay un aumento de la frecuencia cardíaca en reposo y una disminución de la frecuencia cardíaca máxima. Otro cambio relevante es el aumento del metabolismo, que se incrementa un 25%. Esto tiene mucho sentido: toda la maquinaria energética de la mujer ha de redoblar su actividad, porque ya no sólo ha de sostener un cuerpo, sino que ha de construir otro entero a partir de una sola célula.

Cambios durante el postparto. Una de las cosas que más se resiente por el embarazo es el ya mencionado core, que incluye la musculatura abdominal, lumbar y de suelo pélvico. En cuanto a los abdominales, de hecho, es muy frecuente la diástasis de rectos abdominales. En un estudio de 2016 con 300 mamás primerizas, el 60% presentaron diástasis a las seis semanas postparto y el 45% aún la presentaban a los seis meses postparto. La diástasis es la separación de los músculos abdominales: es como si las piezas de ese escudo que debe ser tu faja abdominal, se despegasen unas de otras, perdiendo su capacidad de sostén. El estrés del embarazo sobre la musculatura del core tiene, con frecuencia, otro efecto indeseado: la incontinencia urinaria, que experimentarían entre un 25 y un 35% de las mujeres, sean atletas o no. Y otro efecto indeseado más, menos frecuente, es el prolapso pélvico, por el cual el suelo pélvico pierde por completo su capacidad de sostén y el útero cae hasta la vagina. Otro efecto indeseable más tiene que ver con músculos, tendones y ligamentos. Como consecuencia del parto, los huesos de la pelvis se vuelven laxos, pues han tenido que abrirse para permitir la salida del bebé. Por otro lado, debido a la lactancia, hay un trasvase de calcio hacia la leche materna, que causa pérdida mineral ósea y que los mecanismos compensatorios del cuerpo de la mujer no llegan a contrarrestar del todo. Esa pérdida ósea se ve reforzada por la ausencia de estrógeno, puesto que, durante la lactancia hay una amenorrea natural de varios meses. Para acabar con los cambios en la mujer durante el postparto, hablamos de uno que, por fin, sí es ventajoso. Tras ese trabajazo, que el cuerpo de la mamá gestante se ha pegado para engendrar un ser humano completo a partir de una minúscula célula, la mujer cuenta ahora con un mayor output cardíaco y volumen de sangre. Es decir, su corazón bombea más sangre por cada latido y hay más sangre y glóbulos rojos viajando por su sistema vascular.

Adaptaciones durante el embarazo. Para empezar, hay que dejar bien claro que entrenar durante el embarazo no causa ningún problema ni a la madre ni al bebé. Una revisión sistemática de estudios de 2022, titulada “sport and exercise recommendations for pregnant athletes”, concluyó que no hay evidencia de que hacer ejercicio durante la gestación provoque más abortos, nacimientos pretérmino, bajo peso al nacer del bebé, complicaciones en el parto, dolor lumbar o pélvico de la madre o depresión postparto, respecto de no hacer ejercicio. Así pues, no sólo puedes, como embarazada, entrenar, sino que debes. Debes, para mantener todo lo posible tu capacidad aeróbica y tu fuerza muscular, y debes, también, por salud mental. Respecto al volumen, intensidad y frecuencia, ese mismo estudio que acabo de citar no se atreve a dar pautas generales concretas. Supongo que tu propio cuerpo te va a ir dictando cuánto puedes hacer. Sí que hay un estudio de 2012 donde se puso a atletas embarazadas a correr en cinta al 90% de su FCmax mientras se registraba la actividad del corazón del feto y el pulso umbilical. Corriendo a esa intensidad, según se vio, provocó bradicardia en el feto y un descenso en el flujo de sangre umbilical, es decir, que, debido a la intensidad que el cuerpo de la mamá debía sostener, había un desvío de recursos hacia él, en detrimento del feto. Respecto a la modalidad de entrenamiento, por los problemas mecánicos que cargar con una barriga de 10kg puede conllevar, seguramente, cambiar a otros deportes aeróbicos distintos de correr sea una buena idea. Ejemplos son la bici de carretera, la elíptica, el ski cross country o el trekking. En fin, por salud física y mental y sin temer por la salud del bebé, conviene que sigas entrenando durante el embarazo todo lo que permita tu cuerpo, incorporando actividades distintas del correr y sin alcanzar intensidades máximas, que ésas sí podrían comprometer una adecuada gestación del feto. Un último aspecto es que, como tu metabolismo está acelerado un 25%, tendrás que aumentar la ingesta calórica proporcionalmente.

Adaptaciones durante el postparto. En el periodo postparto va a haber que tomar bastantes más precauciones. Para empezar, entiendo que, durante la cuarentena postparto, las seis semanas posteriores a dar a luz, la mujer no tiene el body para mucha fiesta. Pasado ese periodo de descanso de rigor, es cuando podemos plantearnos retomar la actividad física. Eso sí, dicha actividad física, en esta fase, no va a ser correr. No puede ser correr porque el running es un deporte de impacto. Y recordemos que, el cuerpo de la mujer postparto, tiene machacada la estructura que permite soportar ese impacto: la faja lumbar-abdominal y el suelo pélvico, el famoso core. El core es lo que hace posible que no te rompas al correr y, ahora, ese core está maltrecho tras un estrés mecánico enorme de nueve meses al que ha sido sometido. Más todavía. Por la laxitud necesaria para la apertura del canal del parto, las articulaciones de la mujer han perdido colágeno. Eso te expone a lesiones en tendones y ligamentos, si realizas deporte de impacto. Y más aún. Por la pérdida de calcio y de estrógeno durante la lactancia, los huesos de la mujer han perdido densidad. Eso te expone a fracturas. Una revisión sistemática de 2021 encontró evidencia en tres estudios de mayor tasa de lesión en el postparto en mujeres deportistas élite, en comparación con mujeres activas. El 44% de esas lesiones fueron fractura del sacro. Por todas estas razones, en el postparto las actividades más recomendables son las de bajo impacto, pero que supongan un estímulo aeróbico, como las ya apuntadas bicicleta, elíptica, trekking o esquí de travesía. Adicionalmente, sería imprescindible combinar esas actividades con el trabajo de fortalecimiento del core, faja lumbar-abdominal y suelo pélvico, porque hasta que no recuperes tu escudo no podrás volver a correr o realizar actividad de impacto. A este respecto, recomiendo encarecidamente seguir el trabajo y los cursos de la licenciada en ciencias de la actividad física y del deporte y doctora en medicina, Lidia Moreno, en la cuenta de Instagram owa_entrenamiento_mujer (o-w-a, barra baja, entrenamiento, barra baja, mujer). Para cerrar el apartado de entrenamiento postparto, mencionó, ahora sí, una ventaja que tiene el haber sido mamá. Por ese mayor output cardíaco y ese mayor volumen de sangre que antes señalé, algunas mujeres experimentan una mejora en el rendimiento cuando logran por fin retomar la vida deportiva normal. En la revisión sistemática de 2021 que ya cité encontraron evidencia en cinco estudios de mejora en el rendimiento postparto. De un total de 262 atletas, 101 manifestaron haber mejorado su rendimiento.

¿LA MATERNIDAD O PATERNIDAD CAMBIA EL RENDIMIENTO EN LA ÉLITE?

Hasta aquí, hemos hecho un repaso de los cambios que la crianza de los y las peques tiene en tu vida deportiva. En concreto, hemos visto que, si bien cuidar de los hijos roba tiempo de entrenamiento, cuando por fin puedes ponerte a ello, lo haces aprovechando cada minuto al máximo. Hemos razonado, también, que tener hijos te da una nueva perspectiva sobre la competición, haciendo que la afrontes con menos ansiedad, pues ganar o perder es importante, pero no tanto como el bienestar de tus peques. Y, en el caso de la mujer, hemos visto que ser madre tiene un profundo efecto sobre su cuerpo, tanto durante el embarazo como en el postparto. Todo este conjunto de cambios, en principio, debería impactar sobre el rendimiento deportivo, para bien o para mal. Pero, ¿realmente es así? Consideremos un par de ejemplos en el mundo del trail nacional e internacional, que ponen de manifiesto que ser papá e incluso ser mamá, que ya hemos aprendido la transformación radical que supone para el cuerpo, no te hace peor runner en absoluto.

En el plano internacional, Maude Mathys es un ejemplo perfecto de que ser madre no perjudica tu rendimiento deportivo. Maude, que en 2023 cumple 36 años, tiene dos hijos, una niña que ahora cuenta 12 años y un niño de siete. Esa maternidad no le ha impedido desarrollar una carrera estratosférica en trail y esquí, incluyendo, por ejemplo, los vigentes récords en Sierre Zinal y Pikes Peak. Este 2022, sin ir más lejos, fue 2ª en Zegama, 1º en Sierre Zinal y oro en la modalidad classic del campeonato europeo de atletismo off-road en El Paso. Es interesante saber que su tiempo en media maratón de asfalto fue 1h 22, antes de ser madre, y 1h 13 cuando su hija mayor tenía ocho años. Prueba contundente de que la maternidad no empeora el rendimiento.

En España tenemos bastantes ejemplos en la misma línea. Voy a destacar nada más dos madres, una de ellas, porque se ha pronunciado recientemente respecto de la maternidad en el deporte, y la otra, porque ha tenido un 2022 y un inicio de 2023 de fábula y porque en más de una ocasión se ha manifestado también sobre el tema de la maternidad y el deporte. Me refiero a Anna Comet y a Ohiana Kortázar. Respecto a Anna, que en 2023 cumple 40 años y tiene un niño de cinco, hace poco publicó un post, apoyando la iniciativa de la PTA, de la cual ella también es parte, que pretende implantar una profesionalización verdadera en el trail. Uno de los objetivos es, precisamente, conseguir que las marcas concedan permisos de maternidad y paternidad y no te exijan estar rindiendo permanentemente sin descanso y, mucho menos, te retiren el salario o te despidan cuando quedas embarazada. Anna, entre otros múltiples logros, ganó la MDS 2022 e hizo oro por equipos, junto con Sheila Avilés, Nuria Gil y Julia Font, en distancia maratón en el mundial de Tailandia. Ohiana, prácticamente, ganó todo lo que corrió en 2022 y comenzó 2023 con récord en la ruta 0-4-0 al Teide. Ohiana cumple 39 años en 2023 y tiene dos chavales. Y en entrevistas ha declarado que siente orgullo de ser ejemplo de que se puede ser madre y, a la vez, tener nivel competitivo mundial.

Y, para incluir algún papá también, podemos considerar el caso de Kilian Jornet. No debemos fijarnos tanto en sus logros deportivos desde que fue padre (porque ya sabemos que Kilian nació en el planeta Krypton y es un extraterrestre), sino más en la manera como ha logrado organizarse con Emelie Forsberg, su pareja y madre de las dos niñas que tienen, y la manera como Emelie ha conseguido regresar a su nivel competitivo anterior, tras dos embarazos bastante juntos en el tiempo y los consiguientes “bajones” en el entrenamiento. Básicamente, lo que hacen Kilian y Emelie es entrenar, cuando el otro está con las niñas, y hacer doble sesión en la cinta o el rodillo, cuando las niñas echan la siesta. Y, en cuanto a las competiciones, lo mismo: alternan competición y cuidado de las niñas; cuando Kilian compite, Emelie cuida de las nenas, cuando Emelie compite, Kilian hace lo propio. A veces tienen la suerte de contar con la abuela y, entonces, pueden competir los dos al tiempo; cosa que ocurrió en Zegama 2022.

CONCLUSIÓN

Nos gusta correr por el monte. Por eso, somos trail runners. Pero ésa es sólo una sola de nuestras facetas. También trabajamos, vamos al cine, a conciertos, a museos y a bares. Hacemos fotos, cocinamos, escribimos o hasta grabamos podcasts. Cuidamos de la casa, de las plantas o de mascotas. Y, quienes sois mamás y papás, cuidáis de los hijos. Y, aunque haya que hacer triples saltos mortales, se pueden combinar todas las facetas con más o menos equilibrio. Y eso, aunque el proceso de embarazo y postparto, en el caso de la mujer, suponga una auténtica metamorfosis del cuerpo durante un mínimo de 15 meses. Anna Comet, Ohiana Kortázar, Kilian y Emelie demuestran que se puede hacer, se puede dedicar tiempo a la crianza sin perjudicar tu carrera deportiva. E, imagino, buena parte de los y las escuchantes de este podcast sois ejemplos anónimos de lo mismo: mamás y papás trail runners y otro puñado de facetas más, conjugadas con más o menos malabarismos y más o menos éxito, pero conjugadas. Mamás y papás corresendas, os admiro.

Y, a toda la comunidad corresendas, me encantaría que hayáis aprendido y disfrutado de este episodio a partes iguales. Si fue así, agradezco que te suscribas, valores, comentes y/o compartas y que me sigas en Instagram, en la cuenta correrporsenderos, todo junto.

Nos encontramos aquí en siete días, si no antes por el monte. Hala, a pisar sendas! (y, luego, si es el caso, a cuidar de los y las peques)

 

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