Episodio 54. Especialización temprana sí o no. ¿Por qué es mejor empezar con multi-deporte?
Autor: Héctor García Rodicio https://www.instagram.com/correrporsenderos/
¿Generalista o especialista? ¿Saber un poco de muchas cosas o mucho de una sola? ¿Tiene algo bueno haber hecho, primero, fútbol, tenis, kárate, escalada, skateboarding, snowboarding, danza o 3000 obstáculos antes de ponerte a correr y correr a piñón fijo? ¿O es mejor concentrar, cuanto antes, todo tu tiempo y esfuerzo en lo que, a la postre, será tu modalidad deportiva, para así acumular pronto toda la experiencia posible en la misma y ser un o una crack ya a los tiernos 20 años de edad? ¿Cuál de las dos opciones es la idónea en términos de rendimiento, lesiones y motivación en el largo plazo? Ay, amigo, es que ésa es la cuestión: que, como la vida deportiva engloba diferentes facetas, y, como lo que puede ser beneficioso para una de ellas, puede resultar desastroso para las otras, toca poner en una balanza lo que nos interesa más. ¿Queremos una carrera longeva en nuestro deporte, donde conservamos la salud física y mental, o alcanzar rápido un pico de rendimiento bestial, contando apenas 20 añitos, pero rompernos inmediatamente después y no poder volver a dar tres zancadas seguidas? Como ya habrás percibido, si sigues con regularidad el Podcast, uno de los recursos retóricos que más me gusta es la hipérbole. Es decir, que me gusta exagerar. Lo hago así porque eso despierta interés, pero a costa de simplificar las cosas. Y la carrera deportiva no es precisamente una cosa simple, porque su devenir depende de cómo responde nuestro cuerpo a las cargas y nuestro cuerpo es un sistema complejo de manual. A lo largo del episodio iremos descubriendo que, si bien no existe la fórmula para conseguir, a la vez, precocidad, máximo rendimiento, mínimas lesiones y máxima motivación, la vía del multi-deporte hasta la adolescencia tardía, versus la híper-especialización pre-pubertad, seguramente sea la más atinada.
Esto es lo que tendré que justificar a lo largo de los
próximos 30 minutos. Primero, repasaremos los potenciales efectos positivos y
negativos de cada uno de los enfoques en las tres dimensiones clave. ¿Qué
efecto tiene la especialización temprana en un deporte en el rendimiento, las
lesiones y la motivación? ¿Qué efecto tiene la especialización tardía en un
deporte en el rendimiento, las lesiones y la motivación? Segundo, veremos qué
dice la ciencia y la experiencia a este respecto. Veremos, por un lado, los
resultados de una revisión sistemática de estudios de 2022 titulada “Youth
sports specialization and its effect on professional, elite, and olympic
athlete performance, career longevity, and injury rates”; por otro lado,
identificaremos de qué deporte vienen los y las mejores trail runners del
momento, para determinar si ya corrían por el monte siendo pre-adolescentes o si
esperaron a después de la adolescencia para empezar con el trail running.
Para que no se nos haga tarde, sin más dilación, vamos al
turrón.
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¿QUÉ EFECTOS TIENE LA ESPECIALIZACIÓN TEMPRANA Y LA TARDÍA EN UN DEPORTE?
Antes de entrar en las cuestiones de interés, habría que
comenzar haciendo una definición clara de lo que es la especialización temprana.
Pero, me temo que, pese a que el término es empleado alegremente, tanto en el
ámbito de la ciencia del deporte como en el ámbito popular, la realidad es que
no existe una definición consensuada. Obviamente, especializarse tempranamente
en un deporte tiene que ver con hacerlo siendo jovencito, o sea, antes de la
pubertad, con dedicarle a ese deporte más tiempo, tanto a la semana como al
año, que a otros, y con dedicarle muchas horas al deporte en cuestión. Sin
embargo, no hay una edad de especialización fija, no hay una predominancia fija
de un deporte sobre otro, ni hay un mínimo fijo de horas de práctica para
afirmar rotundamente que tal o cual niño o niña se ha especializado en el
deporte equis.
Muy grosso modo, cabría establecer la edad en torno a la
pubertad, es decir, en la franja de los 10-13 años de edad; cabría asumir que
un deporte predomina sobre otro cuando dos de cada tres sesiones u horas de
práctica las dedicas al principal (por ejemplo, hacer 5h de natación a la
semana y hora y media de fútbol a la semana, lo que podría traducirse en hacer
1h al día de piscina, de lunes a viernes, y jugar un partido de fútbol con los
colegas, el domingo, por decir algo); cabría asumir que un régimen de
dedicación de 5h/semana sería el mínimo para considerar que un niño o niña se
ha especializado. Como he dicho, estos umbrales son muy gruesos y, aparte, no
tienen consenso científico. Pero nos sirven como referencia aproximada.
Bien, hechas las aclaraciones oportunas, pensemos, ahora,
qué cosas buenas o malas puede conllevar la especialización temprana en un
deporte y cómo serían las cosas, si retrasáramos dicha especialización a la
adolescencia tardía, en la franja 17-21 años de edad.
Pros de la especialización temprana
El volumen de entrenamiento es, junto con el talento, la
variable que más explica el rendimiento. Y me refiero al volumen acumulado
ininterrumpidamente durante años. Cuantas más horas hayas metido en tu deporte,
mejor. Esto es así en cualquier disciplina. Por tanto, si comienzas a correr bien
tempranito, a los cinco años de edad, por poner una fecha, pues a los 20 habrás
acumulado muchísimas horas de práctica. Y me he referido al correr, porque en
este Podcast hablamos sobre trail running, pero esta lógica aplica a cualquier
deporte: ciclismo, escalada, triatlón, kárate, bádminton, golf o esgrima. Más
pronto, más hrs. Simple aritmética.
Dicho esto, puede surgir la siguiente duda. Si la clave es
el tiempo acumulado, juntar 10-15 años de práctica, ¿qué importa acumularlo
cuando se es más joven o más mayor? Es decir, si necesito 10-15 años de trabajo
para alcanzar mi techo, lo mismo da, en principio, acumular ese trabajo desde
los 5 años de edad y hasta los 20, que desde los 30 años de edad y hasta los 45
¿no? En principio, no debería haber diferencia, pero no hemos contado con la
cuestión del envejecimiento. En un episodio anterior, ya hablamos sobre el
envejecimiento, un proceso por el cual la calidad de nuestras células, y de los
tejidos y sistemas que esas células componen, se va deteriorando, lo que
resulta en peor función de esos tejidos y sistemas. Entonces vimos que ese
deterioro se puede ralentizar, pero no se puede evitar por completo. En
particular, con la edad, aunque mantengamos el estímulo, perdemos algo de
fuerza y potencia y ganamos algo de grasa. Reitero, seguir entrenando permite
conservar en gran medida las capacidades, pero nunca al 100%. En consecuencia,
sería deseable acumular esos 10-15 años de práctica cuanto antes, mejor. Más
aún, cuanto más importantes sean la fuerza y la potencia en tu deporte.
En fin, lo fundamental es sumar años y décadas de práctica.
Pero, idealmente, esos años de entrenamiento se ubicarían temprano en el
desarrollo, para aprovechar los picos de fuerza y potencia y masa muscular que
tendremos de jóvenes.
Otra ventaja potencial de la especialización temprana es la
asimilación del gesto técnico. Lo explico. Supongo que ya sabrás que existen
periodos críticos o sensibles en el desarrollo. Por (un tanto crueles)
experimentos con animales y por desgraciadas experiencias en países con
dictaduras, sabemos que hay cosas que debemos aprender tempranamente o jamás
lograremos dominarlas. En esos experimentos con animales, se le puede cegar a
una rata un ojo desde el nacimiento y quitar la venda a los tres meses; se observa,
entonces, que nunca desarrollará la visión en el ojo que fue tapado. También se
han hecho experimentos aislando socialmente a macacos desde el nacimiento;
después, nunca logran relacionarse normalmente con sus congéneres. En precarios
orfanatos de ex-dictaduras, como la de Rumanía, crecieron bebés en situación de
deprivación extrema, que tampoco supieron desarrollar vínculos sociales sanos
siendo adultos. Sin acudir a ejemplos tan extremos, sólo hay que pensar en las
familias inmigrantes, que se instalan en países con lenguas distintas a la suya
nativa: los niños, que llegaron al nuevo país a los 2-3-4 años de edad,
acabarán hablando la lengua local al mismo nivel que los nacidos allí; la papá
y la mamá, sin embargo, tendrán siempre un acento y una morfosintaxis extraños,
fruto de la mezcla entre su lengua nativa y la nueva. Pues bien, igual que con
la visión, el apego o el lenguaje, hay movimientos muy específicos de algunos
deportes que sólo se dominan, si se practican desde que somos pequeñitos. La
gimnasia o la halterofilia son buenos ejemplos de gesto técnico muy específico.
No sabría dónde ubicar el gesto de correr, pues, aunque no es exclusivo del
atletismo, al mismo tiempo, sí tiene su técnica. O sea, corremos en atletismo,
pero también en fútbol, tenis o rugby, de modo que podríamos aprender a correr
sin necesidad de hacer atletismo. Ahora bien, sería imprescindible correr desde
bien pequeñitos, sea en atletismo, en rugby o en el parque jugando al
pilla-pilla, porque, si no aprendes a correr cuando toca, en ese momento
sensible, de mayor te costará mucho correr como Dios manda y no correr como un
pato mareado...
Una última ventaja de la
especialización temprana es desarrollar el talento. También hay que explicar
esto. Para empezar, hay que saber que el talento es la facilidad natural para
aprender una cosa. Planteas una misma tarea, como realizar una coreografía,
cantar una melodía, hacer una voltereta o manejar una raqueta de tenis, y verás
que hay gente que, al primer intento, lo hace bien y que, con pocos intentos
más, lo hace con gran dominio. Y, con otros tantos ensayos más, alcanza un
nivel excelente, sólo accesible a una pequeña élite. Eso es el talento. Y,
como, de niños, tenemos más capacidad de aprendizaje y, de jóvenes, tenemos más
fuerza y potencia, un posible talento para el tenis, el fútbol o el correr
debería desarrollarse en la infancia y adolescencia para expresar todo su
potencial.
En fin, escoger un deporte y apostar por él desde bien
jóvenes tiene tres potenciales beneficios. (1) Acumular pronto mucho volumen,
que es la variable más determinante en cualquier deporte, en especial, el de
resistencia. (2) Aprovechar que, siendo jóvenes, tenemos más fuerza y potencia.
(3) Aprovechar que, siendo niños, tenemos más capacidad de aprendizaje en los
denominados “periodos críticos”. (4) Aprovechar que un posible talento, para
cierta disciplina o modalidad, sólo podrá desarrollarse a su máximo, si se hace
en esos momentos propicios para el aprendizaje y para la expresión de la
fuerza.
Contras de la especialización temprana
Todo lo anterior, los potenciales beneficios de la
especialización temprana son eso: potenciales. Son circunstancias que pueden
darse o no. Del mismo modo, la especialización temprana tiene ciertos riesgos,
es decir, efectos indeseados potenciales.
Un primer riesgo es el de lesión. Sabemos, también por
episodios anteriores, que las lesiones se producen por un aumento exagerado de
la carga de entrenamiento, aumentar volumen, intensidad o frecuencia sin la
progresión pertinente. Uno de los criterios de la especialización temprana,
además de que tiene que hacerse a edades tempranas y de que tiene predominar un
deporte sobre todos los demás, es que ha de haber un volumen de horas y días
suficiente. Vaya, que a ese renacuajo le vamos a obligar a practicar el deporte
elegido con dedicación. Existe el riesgo de aumentar la carga sin haber
realizado una correcta progresión, lo que deviene en lesiones. Aparte, como un
principio básico del entrenamiento es la sobrecarga progresiva, si un niño
tiene volúmenes semanales de equis horas y vamos ampliándolo a lo largo de los
ciclos y las temporadas, siguiendo ese principio de sobrecarga, cuando tenga 20
años de edad, ese chaval va a estar haciendo unos volúmenes gigantescos, que no
hay organismo que los soporte, al margen de la progresión y adaptación previa.
Otro riesgo es la desmotivación. Si el niño no ha probado un
abanico amplio de actividades, lo que incluye deportes, artes y ciencias, es
difícil que pueda saber qué cosas le gustan más y menos. Si lo has llevado a
fútbol y nada más que a fútbol, pues al niño le puede gustar, sí, pero no
sabemos si con natación, hípica, breakdance, graffiti, rap o producción musical
podría disfrutar diez o mil veces más. Si el fútbol, por seguir con el ejemplo,
le mola, pero mil veces menos de lo que le molaría el hip-hop, de haberlo
probado, es muy probable que, en el medio plazo, el fútbol termine por no
gustarle. Por otro lado, nos gustan las cosas que nos hacen sentir bien, pero,
además, que se nos dan bien. De nuevo, si el niño no ha estado expuesto a un
amplio rango de actividades, no habrá podido encontrar la que le hace sentir
mejor y la que se le da mejor. Cabe la posibilidad de que a ese niño apuntado a
fútbol se le da rematadamente mal el dichoso deporte del balompié y,
nuevamente, acabe desmotivado porque chupa banquillo más que el entrenador...
Un último riesgo tiene que ver con el talento. Antes hemos
aclarado que tener talento es tener facilidad para aprender cierta materia. El
talento se demuestra cuando, en una primera exposición a una tarea o gesto, el
niño la realiza con cierta precisión y, con ensayos suficientes, logra un
dominio excepcional. Es una curva de aprendizaje que sube muy rápido y muy
alto, en comparación con sus iguales. Ocurre que hay dos peligros en la
detección del talento. Uno es la edad relativa: en edades tempranas, no es
igual haber nacido en el primer trimestre del año que en el último. Por
ejemplo, aún siendo dos niños del año 2017 y teniendo, por tanto, seis años
ahora, el que nació en enero de 2017 es, a efectos prácticos, un año mayor que
quien nació en diciembre de 2017. A esas edades, un año es un abismo. Si
exponemos a un grupo de niños de seis años a una misma tarea, obviando la edad
relativa, corremos el riesgo de creer que Fulanito tiene talento, cuando, en
realidad, sólo es que nació en enero y está más desarrollado. De hecho, si
echas un vistazo a los récords de atletismo en categoría infantil de hace unos
años, no verás los nombres de quienes ahora están en categoría sub-23 o
absoluta. En edades tempranas, el mes del año cuando naciste, es clave, según
hemos visto; bien, en edades en torno a la pubertad, la clave es tu edad de
maduración. Otra vez más, no es igual tener 12 años para uno que para otro;
cada quien tiene un programa biológico preciso, que dicta cuándo exactamente,
dentro de un amplio margen de tres-cuatro años, vas a pegar el estirón, te va a
cambiar la voz, te va a salir bello, etc. Otra vez más, pues, puede ocurrir que
Fulanito o Menganita tengan un salto vertical o un sprint asombrosos a los 12
años, no porque sean un portento genético, sino, sencillamente, porque se
desarrollaron antes.
En fin, la especialización temprana tiene sus riesgos. (1)
Podemos provocar lesión, si alcanzamos unas cargas de entrenamiento muy altas.
(2) Podemos provocar desmotivación y, eventualmente, abandono de la actividad,
porque el deporte elegido no le gusta y/o no se le da bien al niño, que estaría
mil veces mejor realizando otro deporte o actividad, de haber explorado el
amplio abanico disponible. (3) Podemos interpretar como talento lo que, en
verdad, es sólo una mayor edad relativa o una precoz edad de maduración.
Pros y contras de la especialización tardía
Si hemos entendido que la especialización temprana sería
apostar pronto por un deporte, donde pronto significa en la pubertad o antes y,
apostar, significa dedicar muchas horas a ese deporte y en detrimento de otros,
pues ya nos podemos hacer una idea de qué es especialización tardía. Sería
practicar multi-deporte hasta la adolescencia tardía, el intervalo de los 17 a
los 21 años. O sea, no te comprometerías con ninguna actividad en concreto
hasta alcanzar la veintena. ¿Qué potenciales ventajas y riesgos tiene esto?
Lógicamente, en principio, seguir la línea contraria a la especialización
temprana supondrá perder las posibles ventajas, pero evitar los posibles riesgos
de ésta.
¿Cuáles eran las ventajas potenciales de especializarse
pronto? Acumular volumen cuando el cuerpo es joven, aprovechar el pico de
fuerza y potencia y de capacidad de asimilar gestos técnicos, desarrollar un
posible talento para una actividad en concreto. Si te especializas tarde en
trail-running, ¿realmente pierdes esos beneficios? Pues, creo que no. Y lo voy
a explicar, por supuesto.
Por suerte, al ser un deporte de resistencia, el
trail-running comparte el componente aeróbico con todos los deportes
“cíclicos”, es decir, con todos aquellos donde hay que hacer un esfuerzo
sostenido por larga duración. Esto incluye el atletismo en pista y en ruta, la
bicicleta, la natación, el remo, el ski de fondo, el triatlón o incluso el
trekking. Si en tus primeros 20 años de vida practicaste alguno o varios de
estos deportes, estabas trabajando, sin saberlo, el motor que te permite correr
arriba y abajo por las montañas. Pero, es más, creo que si practicaste deportes
-llamémoslos- intermitentes, donde tienes que hacer esfuerzos cortos, pero
repetirlos decenas o cientos de veces durante una o dos horas, también
desarrollas la potencia y resistencia de tu motor. Estos esfuerzos
intermitentes, cortos pero repetidos muchas veces durante una o dos horas,
están presentes en los deportes de pelota (fútbol, fútbol sala, baloncesto,
balonmano, tenis, voleyball, bádminton), en los deportes de combate (boxeo,
kick-boxing, muay thai), en la escalada deportiva o en los deportes con tabla o
ruedas (skateboarding, snowboarding, bmx, surfing, kitesurfing). A mi modo de
ver, de alguna manera, al hacer esos deportes intermitentes es como si
estuvieras haciendo series o intervalos, en términos de consumo máximo de
oxígeno y umbral de lactato. En fin, hayas hecho el que hayas hecho, creo que
todo deporte en tus primeras dos décadas de vida sirve luego a tu
trail-running.
Y ¿qué hay de asimilar el gesto técnico en el periodo
crítico? Como dije anteriormente, correr está presente en muchos deportes y en
los juegos infantiles, como el pilla-pilla. Raro es que no corras en tus
primeros años de vida. Me refiero a pequeñas carreras de 30, 40 o 50 metros, no
hace falta más. No es necesario alargar las carreras porque de lo que se trata
aquí es de asimilar el gesto, no de desarrollar el motor, que eso está ya
cubierto, como explicamos hace un momento.
El correr del trail-running es un poco particular, porque
incluye correr cuesta arriba, correr cuesta abajo y pisar terreno irregular y
con obstáculos. Esto exige coordinación y agilidad, es decir, la capacidad para
(1) combinar distintos movimientos individuales en uno complejo y para (2)
transitar con fluidez de un movimiento complejo a otro. Para entendernos,
correr por terrenos naturales, plagados de obstáculos, te reclama un buen “juego
de pies”. Tal como yo lo veo, eso te lo da, por supuesto, correr por el monte,
pero, también, los deportes de cancha y los de lucha. Ponte un partido de
bádminton de nuestra campeona, Carolina Marín, y mira cómo se mueven sus pies.
O ponte un combate de artes marciales mixtas y mira como mueven los pies sobre
la lona los contendientes. (Si haces esto último, aconsejo mirar a los pies y
nada más que a los pies, ver los golpetazos que se meten en la cara y la sangre
que brota, como resultado de esas soberanas hostias, no resulta agradable; al
menos, no a mí.)
Otra cosa ventajosa del inicio precoz era captar y
desarrollar talentos. Ahora bien, por todo lo anterior, porque cabe desarrollar
la capacidad aeróbica por múltiples vías distintas del correr y porque el gesto
específico del correr y del correr por montaña, en particular, también se
pueden desarrollar por otras vías, creo que un posible talento para el
trail-running no se pierde, aunque te inicies en otros deportes o disciplinas.
Me puedo imaginar, perfectamente, a alguien que comienza en algún deporte de
equipo, pasa allí incluso décadas y, rozando la treintena, se mete en el
trail-running y lo peta. Y no me cuesta imaginarlo, porque es el caso de Nienke
Brinkman, que ya analizamos en el episodio 18 y retomaremos hoy en el apartado
final.
¿Cuáles eran los riesgos de especializarse pronto? Lesión y
desmotivación. Por lógica, si practicamos multi-deporte, la variedad de
movimientos e intensidades es tal, que resulta muy difícil lesionarse. La
lesión llega con la sobrecarga, la carga repetida sobre una misma estructura.
Si te mueves variado, el esfuerzo se está repartiendo siempre entre múltiples
estructuras, de modo que no hay sobrecarga para ninguna. En cuanto a la
desmotivación, más de lo mismo: si haces cosas variadas, (1) es más difícil
aburrirse y (2) es más fácil encontrar la o las que te gustan y se te dan bien.
Balance
Hemos entendido que especializarse temprano es comprometerse
con un deporte, al que vas a dedicarle un tiempo razonable a la semana, en
detrimento de otros deportes, y hacerlo antes o en la pubertad, en la franja
10-13 años de edad. Sobre el papel, esa especialización temprana tiene ventajas
y riesgos. Ventajas serían (1) acumular volumen prontamente y en cantidad, de
manera que puedes brillar ya durante la veintena, momento además en que tu
fuerza y potencia están en su pico, (2) aprovechar los periodos críticos para
aprender bien el gesto técnico y (3) aprovechar el posible talento que se pueda
tener para ese deporte. Riesgos serían (1) lesión por exceso de volumen, (2)
desmotivación por haber optado por un deporte que no te gusta y/o no se te da
bien, cosa que ocurriría por no haber explorado el espectro de actividades
disponibles y (3) confundir talento con simple maduración precoz. Sobre el
papel, la especialización tardía impediría aprovechar los periodos críticos de
aprendizaje y los picos de fuerza y potencia de la juventud y supondría perder
mucho tiempo valioso en que acumular volumen, por estar haciendo deportes
distintos al que será finalmente el tuyo. Pero, también razonamos que, en el
caso particular del trail-running, el gesto de correr se realiza en
prácticamente todos los deportes, además de en los juegos infantiles, y la
capacidad aeróbica, que es la base del rendimiento en trail-running, se trabaja
también en otros deportes de resistencia e, incluso, en los deportes de
esfuerzos intermitentes.
El balance es, por tanto, que la especialización temprana no
ofrece ventajas reales sobre la tardía para el caso del trail-running. Además,
la especialización tardía evitaría los problemas asociados a la especialización
temprana.
Bien, todo esto tiene mucha lógica, pero hay que comprobar
si estos razonamientos se cumplen. Y a esto dedicamos los siguientes apartados:
a ver qué pasa de verdad con las especializaciones tempranas y tardías. ¿Qué
dicen la ciencia y la experiencia al respecto?
¿QUÉ DICE LA CIENCIA SOBRE ESPECIALIZACIÓN TEMPRANA?
Una revisión sistemática de 2022 localizó un total de 29
estudios que abordaban la cuestión de la especialización temprana o tardía en
un deporte. Se titula “Youth
sports specialization and its effect on professional, elite, and olympic
athlete performance, career longevity, and injury rates”. De ocho
estudios que abordaron el apartado lesiones, los ocho encontraron menores tasas
de lesión con especialización tardía. De nueve estudios que examinaron el
apartado rendimiento, siete encontraron un rendimiento superior con
especialización tardía. En cuanto al apartado longevidad de la carrera
deportiva, seis de los nueve estudios que lo examinaron encontraron que
especializarse más tarde o más temprano es indiferente y, tres, encontraron que
la especialización tardía es mejor. En fin, globalmente, los estudios en
atletas de élite apuntan a que retrasar la especialización y prolongar la
práctica del multi-deporte durante la pubertad y toda la etapa adolescente es
mejor, en términos de prevención de lesiones, longevidad de la vida deportiva y
hasta de rendimiento.
Dicho lo anterior, sí que hubo un estudio, precisamente
dedicado al maratón de asfalto, que encontró beneficios de la especialización
temprana para el rendimiento. Pero, cuando acudes al mismo, te das cuenta de
que es un estudio que compara las carreras deportivas de maratonistas africanos
y no-africanos, cosa que introduce un factor de confusión, como luego comentaré.
Lo que se ve en el estudio es que (1) los africanos se especializan en maratón
antes que los no africanos y que eso les permite (2) alcanzar sus mejores
marcas antes que a los no-africanos y (3) rebajar más dichas marcas en el
conjunto de su carrera maratonista. O sea, según los resultados del estudio, el
enfoque africano sería el idóneo, porque te da una mejoría más rápida y una
mejoría neta mayor. Lo que no sé es cuán extrapolable es lo que hacen los
kenianos, etíopes y ugandeses a los blanquitos, como somos tú y yo. Y me
explico. La motivación de los africanos es mil veces superior a la nuestra,
porque, para ellos, ganar maratones es una cuestión de supervivencia y de
orgullo nacional. Esa motivación les da la capacidad para resistir volúmenes de
entrenamiento siderales y un modo de vida espartano, como el de un monje
ermitaño. De hecho, el mismo estudio encuentra que los africanos se retiran
antes, pese a correr un número total de maratones semejante al de los
no-africanos. Es decir, corren todo lo que pueden en unos pocos años, juntan
todo el dinero que pueden, en esa corta y densa carrera deportiva, compran un
terrenito, un par de vacas y un par de cabras y, ciao, bye bye, adiós muy
buenas.
¿QUÉ DICE LA EXPERIENCIA SOBRE ESPECIALIZACIÓN TEMPRANA EN
TRAIL-RUNNING?
Hasta aquí, hemos barajado
muchos argumentos a favor y en contra de especializarse más pronto o más tarde
en un deporte. También hemos considerado lo que dice una revisión de estudios
realizados en atletas élite. Y, en conjunto, nos hemos decantado hacia el lado
de la especialización tardía. Muy bien, pero ya va tocando bajar todo esto a la
realidad contante y sonante del trail-running, que es lo que nos interesa. O
sea, toca comprobar si los y las mejores trail-runners corrieron por el monte
desde que usaban chupete, biberón y pañales o si, más bien, vienen cada quien
de un deporte diferente, a cada cual más variopinto.
Antes de examinar sus backgrounds, habrá que reunir un
conjunto de corresendas top. Para este punto, he hecho lo siguiente: he
considerado, ad+ 900-700ps, (1) a la única persona, junto con Kilian, que ha
bajado de 20h en UTMB, (2) los podios del campeonato del mundo de trail y
montaña de 2022, celebrado en Chiang Mai Tailandia, (3) los de la OCC y la CCC
de la semana UTMB 2022, (4) el top 10 del ranking global de las GTWS 2022. En
estos podios, que incluyen pruedas de 100M, 80-100k, 40-50k y sub-maratón, he
identificado a Mathieu Blanchard, Ida Nilsson, Adam Peterman, Núria Gil, Jon
Albon, Remi Bonnet, Nienke Brinkman, Manu Merillas y Sara Alonso. ¿Cuál es el
background de estos y estas bestias del trail-running actual?
Mathieu Blanchard, hasta hace unos cuatro o cinco años, hizo
de todo menos correr. Hizo submarinismo, kitesurfing, y snowboarding. Comenzó a
correr maratones de asfalto y, por casualidad, probó uno de montaña. Le
enganchó y en cosa de tres años… pues logró bajar de 20h en el Ultra Trail du
Mont-Blanc, junto con Kilian, como todo nuestro mundillo sabe ya a estas
alturas. Ida Nilsson, como buena nórdica, hizo multi-deporte hasta la
adolescencia, momento en el que se centró en el atletismo de pista, en
concreto, el 3000 obstáculos. Comenzó con el trail de media y larga distancia
en 2016 y tiene podios en Transvulcania, Zegama o MdMB. Adam Peterman, vigente
campeón del mundo en larga distancia, viene del atletismo de pista. Núria Gil, oro
por equipos en distancia maratón en el mundial de Tailandia y segundo puesto en
OCC 2022, hizo atletismo, en particular, 1500 y campo a través, antes de
empezar con el trail-running hace unos poquitos años. Jon Albon, bronce en
Tailandia en distancia maratón y segundo puesto en la CCC 2022, viene de las
carreras de obstáculos, donde tuvo un rendimiento excelente hasta hace dos o
tres años, cuando decidió enfocarse en el trail. Parece ser que los premios en
carreras OCR son más jugosos, pero los contratos están a años luz del que ha
conseguido con TNF para correr trail… Remi Bonnet, ganador por goleada de las
GTWS 2022, viene del skimo, es decir, esquí de montaña o, también llamado,
esquí de travesía. Nienke Brinkman, la ganadora (también con enorme ventaja) de
las GTWS 2022, es otra de las que comenzó a correr hace bien poco y con una
edad bastante avanzada. Hasta los 28 años de edad, jugó hockey hierba. Manu
Merillas hizo kárate y luego jugó al fútbol, como cualquier chaval promedio en
España; aparte, corrió mucho detrás del ganado por los montes de su pueblo.
Pero, oficialmente, no corrió una carrera por montaña hasta cumplidos los 18
años, momento en que empezó a ver que, como a esas cabras que tenía que ir a
buscar, le tiraba más el monte que el campo de fútbol. Historia parecida es la
de Sara Alonso, que también hizo fútbol durante varios años antes de comenzar a
correr propiamente y, cuando lo hizo, comenzó con el 3000 obstáculos y con los
crosses. Eso fue a los 17 años. Se estrenó en las carreras por montaña (y de
qué manera) en Canfranc. Al año siguiente, 2022, ya corrió las GTWS, haciendo
top 5, lo que incluye un 1er puesto en MdMB y un 3er puesto en Zegama.
Pues ya lo veis: en la élite del trail, especializaciones
tardías y hasta súper tardías, rozando los 30 años de edad. Y, en ese pasado en
deportes distintos del trail, hemos visto bastante deporte intermitente, como
fútbol y hockey hierba, y menos deporte cíclico. Parece que el debate está
definitivamente resuelto a favor de la especialización tardía y en contra de la
temprana. Alguien podría dudar de la selección de élites trail que he hecho y
decir que ha sido cherry-picking. Os juro que no ha sido una selección
interesada y estoy seguro de que, si cogiéramos otra docena de trail-runners
top, encontraríamos un panorama muy semejante. Al fin y al cabo, el trail es un
deporte joven: es difícil venir de un deporte que apenas existía cuando eras
pre-adolescente o adolescente. En fin, se confirma lo que ya veníamos razonando
a lo largo del episodio: no pierdes nada, si esperas a después de la
adolescencia para especializarte en trail, y, seguramente, eso habrá sido muy
bueno para tu salud física y mental.
CONCLUSIÓN
Lo cierto es que hice spoiler. Si recuerdas, el subtítulo
del episodio era “¿por qué es mejor empezar con multi-deporte?” Así que ya
descubrí el pastel antes mismo de empezar con esta chapa de 30 minutos… (Poca
habilidad la mía en esto de crear hype y generar clic baits… ) Lo dicho:
especializarse en un deporte en la pubertad, con apenas 12 añitos, conlleva
riesgo de lesión y de desmotivación, de quemarse antes de haber alcanzado la
cumbre de tu carrera deportiva. Y esperar a bien pasada la adolescencia,
habiendo practicado cualquier cosa menos correr por el monte, te protege de
dichos riesgos: te hace llegar fresco al trail, pero, además, equipado con la
capacidad aeróbica que esos otros deportes, sean cíclicos o intermitentes, te
han dado y con el aprendizaje motor que esos múltiples gestos te han dado
también y que será clave en terrenos técnicos, como los de alta montaña. La
prueba es que los y las top de nuestro deporte, la élite trail runner, pasó su
vida hasta la adolescencia o incluso hasta la adultez, jugando fútbol (como
Merillas o Sara), hockey (como Nienke), haciendo kitesurfing (como Mathieu) o
corriendo, pero sobre el tartán y con obstáculos (como Ida Nilsson). Hay poco
que ganar con la especialización temprana y mucho que perder (salvo que seas
maratonista del cuerno de África, con una capacidad sobrehumana para asimilar
volúmenes siderales).
Corresendas, espero que hayas aprendido y disfrutado a
partes iguales. Si fue así, me ayudas a seguir creando contenido haciendo
alguna de estas cosas: suscríbete, valora, comenta, comparte y/o sígueme en IG,
donde estoy como correrporsenderos (todo junto) y donde publico píldoras sobre
trail running a diario en Stories.
Nos encontramos aquí en siete días, si no antes por el
monte. Hala, a pisar sendas (sea con zapas de correr, con botas de trekking,
con las ruedas de tu gravel, tu btt o con calzado tipo “approach” hasta la
pared que vas a escalar).
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