Episodio 59: Sierre-Zinal, fast and furious. La carrera por montaña más competitiva del mundo.
Autor: Héctor García Rodicio https://www.instagram.com/correrporsenderos/
Ya hemos hablado en otras ocasiones de la carrera
Sierre-Zinal, de hecho, le dedicamos en exclusiva el Episodio 7 del podcast.
Entonces aprendimos que se trata de un recorrido de 31k, 2200m de desnivel
positivo y 1100 de desnivel negativo. Si hay más subida que bajada es porque el
trazado no es un circuito, sino una travesía: se sale del punto A (Sierre) y se
llega al punto B (Zinal). El perfil de dicha travesía es muy simple: subidón de
unos 1500m+ en 10k, falso llano de unos 15k, donde se van salvando otros 700m+,
y bajadón de 7k, donde se hace tooodo el desnivel negativo de 1100m de una
tacada. Y todo esto, subidón, falso llano y bajadón, transcurre sobre senderos
limpios como una alfombra roja. Como se suele decir, son, a la vez, las
condiciones idóneas para todo el mundo y para nadie. De ahí que Sierre-Zinal
congregue, cada año, a atletas provenientes de todas las disciplinas: pista, asfalto,
campo a través, 3000 obstáculos, orientación, ski de fondo, ski de montaña,
mountain running, skyrunning y trail running. Atletas, además, de primer nivel
en sus disciplinas. Esto la convierte, atención, en la carrera por montaña más
competitiva del mundo; y la única donde el crono es tan importante como la
posición.
Como siempre, si hago una afirmación de tal calibre, debo
aportar argumentos que la justifiquen. Y eso es lo que voy a hacer a lo largo
de este episodio: demostrar que la Sierre-Zinal es la prueba de trail más
disputada que existe. Para ello, voy a recurrir a un método estadístico que es
idea, no mía, sino de Andrés Arroyo, a quien ya hemos mencionado en otras
ocasiones. Recordatorio breve: Andrés Arroyo es entrenador de trail runners de
talla internacional, lo que incluye a Sara Alonso, Pau Capell, Sheila Avilés o
Mario Olmedo, entre otros. Andrés contestó a una Story que publiqué en
Instagram, en la que yo comentaba la clasificación final en la Long Trail del
Mundial de Innsbruck, que fue una prueba de supervivencia, y me compartió el
método que voy a utilizar aquí, hoy, para demostrar que el nivel competitivo de
Sierre-Zinal no tiene parangón.
Hechas las menciones de rigor, sin más dilación, vamos al
turrón.
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Aunque ya la hemos descrito brevemente en la intro y, mucho
más a fondo en el episodio 7, vamos a dar un par de pinceladas sobre esta
carrera mítica. La Sierre-Zinal es una carrera por montaña que se corre en los
Alpes suizos desde su primera edición en 1974. Sale del pueblo de Sierre, al
norte, y se dirige al valle de Anniviers, al sur, en cuyo fondo está el pueblo
llamado Zinal. Como todo valle, tiene montañas a ambos lados. Lo que hace la
carrera es tomar el macizo que queda al este del citado valle de Anniviers,
subir hasta más o menos media ladera, e ir recorriéndolo hasta el hotel de
montaña Weisshorn, momento en que el trazado abandona la montaña para bajar
vertiginosamente hasta Zinal. Como dije, subidón, falso llano en leve ascenso
constante, bajadón. Y, todo eso se hace sobre un sendero más limpio que el
pasillo de mi casa; salvo, quizás, por la parte final de la bajada, donde hay
raíces y tierra suelta (y donde no es difícil pegarse un buen guantazo; en
2022, por ejemplo, un par de atletas se fueron de morros al suelo, como
recogieron las imágenes de los camera-runners).
Aunque ahora no vamos a entrar en las causas (cosa que
haremos más adelante), el hecho es que, a día de hoy, Sierre-Zinal atrae a
atletas de altísimo nivel y procedentes de múltiples disciplinas, a cada cual
más variopinta. Hay gente del atletismo de pista, ruta, cross-country o hasta
los 3000 obstáculos. Jonathan Wyatt, por ejemplo, quien ostentó el tiempo
récord masculino en Sierre-Zinal hasta 2019, compitió por Nueva Zelanda en los
JJOO dos veces, una en el 5000 y otra, en la maratón. Por otro lado, en
Sierre-Zinal se concita, también, gente del ski de fondo y ski de montaña, de
la orientación y, por supuesto, del correr por montaña, sea mountain running,
skyrunning o trail running. Por poner otro par de ejemplos, Maude Mathys,
poseedora del récord femenino vigente, proviene del skimo. Y Andreu Blanes,
ganador de la edición 2022, practicó orientación hasta que decidió volcarse en
el 3000 obstáculos, con el objetivo de lograr la marca mínima olímpica, y
también le pega sin miedo a los crosses de invierno, con buenos resultados a
nivel nacional.
¿TIENE SIERRE-ZINAL EL MAYOR NIVEL COMPETITIVO DEL MUNDO?
Uhum… llegamos al meollo, a la chicha, a la madre del
cordero. Al núcleo duro del episodio. ¿Por qué antes he dicho tan alegremente y
sin titubear que Sierre-Zinal es la carrera por montaña más disputada que
existe? ¿En qué argumentos me baso? Pues en uno fundamental: es la carrera por
montaña con mayor concentración de tiempos, es decir, que las diferencias de
tiempos entre el primer puesto y el segundo, tercero, cuarto, quinto y hasta el
top 30 son muy pequeñas; todos los tiempos están súper parejos. Dicho de otro
modo, la posición se decide por segundos o incluso por centésimas. En cambio,
en una carrera de poco nivel ocurre lo contario: hay mucha dispersión de
tiempos. Más concretamente, esto pasa cuando quien gana y, quizás, segundo y
tercer puestos, están a un gran nivel, y, por tanto, hacen tiempos parejos,
pero, a partir de ahí, los tiempos se disparan. O sea, quitando ese top 3, el
resto de participantes son mediocres y, por consiguiente, no se puede decir que
sea una carrera con alto nivel competitivo.
Esto se puede explicar de la siguiente manera. En una
carrera modesta, la organización seguramente pueda pagarle dorsal,
desplazamiento, alojamiento y fijo de salida, con suerte, a dos-tres élite
masculinos y femeninos, no más. Esa gente reventará el crono; y luego irá
llegando la masa popular, un abismo de tiempo después. En estas carreras de
“segunda división” (por llamarlas de algún modo), por tanto, habrá dispersión
de tiempos.
Pero ser carrera de primer nivel no es sinónimo de que haya
gran concentración de tiempos. Como vamos a ver enseguida, en cuanto presente
el cálculo estadístico que eleva a Sierre-Zinal a categoría dios, una carrera
de prestigio como las 100M de UTMB puede no ser tan competitiva como parece. O
sea, incluso en una carrera de esa talla (recordemos, UTMB 100M es la prueba
reina, es la madre de todas las carreras de trail) puede ocurrir que, quitando
el top 3, top 5 o, tal vez, top 10 de chicos y chicas, el resto de
contendientes se vaya a tiempos muy dispares respecto de esa pequeña élite.
Bueno, esto es lo que vamos
a desvelar de una vez. ¿Qué nivel de concentración o dispersión de tiempos
tienen las grandes carreras de nuestro deporte? Para resolver esta pregunta he
seguido el método que proponía Andrés Arroyo. Primero, he cogido carreras de
talla mundial indiscutible, nada menos que la maratón Zegama-Aizkorri (ya
razonamos en el episodio 46 por qué es la maratón de montaña más prestigiosa) y
la mencionada madre de todas las carreras trail, las 100M de UTMB. También he
cogido la Maratón du Mont-Blanc, que es la segunda parada de las GTWS y que
recibe más de 30mil solicitudes para poder participar. Y he cogido también, por
supuesto, Sierre-Zinal. Segundo, he tomado las ediciones del pasado año 2022
(no he tomado las de 2023 porque, según grabo esto, aún no se han corrido ni
Sierre-Zinal ni UTMB). Tercero, he considerado el tiempo del primer puesto y he
calculado el % de retraso, respecto de ese primer tiempo, que tiene el puesto
5, el puesto 10, el puesto 20 y el puesto 30. En matemáticas, cuando calculamos
el índice de variación respecto de un valor de referencia, llamamos “delta” a
ese índice. Por lo tanto, aquí tenemos el delta5, el delta10, el delta20 y el
delta30 de las carreras más importantes del mundo: Sierre-Zinal, Zegama, Maratón
du Mont-Blanc y Ultra Trail du Mont-Blanc.
Recapitulando, estamos considerando las ediciones 2022 de las
carreras más prestigiosas, Zegama, Maratón du Mont-Blanc y Ultra Trail du
Mont-Blanc y las vamos a comparar con Sierre-Zinal. Lo que vamos a contrastar
es el grado de concentración o dispersión de tiempos en cada una. Vamos a ver
cuánto % de retraso hay en el puesto 5, en el puesto 10, en el puesto 20 y en
el puesto 30, respecto al primer puesto. Y a esos indicadores los vamos a
llamar delta5, delta10, delta20 y delta30. ¿Queda claro? Bien, pues vamos a los
números.
Delta5 en UTMB, 11%, en Zegama, 7%, en MdMB, 4%, en SZ, 3%.
Delta10 en UTMB, 17%, en Zegama, 10%, en MdMB, 9%, en SZ,
8%.
Delta20 en UTMB, 26%, en Zegama, 15%, en MdMB, 17%, en SZ,
11%.
Delta30 en UTMB, 34%, en Zegama, 23%, en MdMB, 23%, en SZ,
16%.
Perdón por la retahíla, a ver si logro explicarme sin apoyo
visual. Lo que ha ocurrido es que SZ está un escalón por delante de Zegama y
MdMB y dos escalones por delante de UTMB, en lo que a concentración de tiempos
se refiere. En SZ, el chico y la chica puesto 30 son solamente un 16% más
lentos que el chico y la chica puesto primero. Por el contrario, en UTMB, el
puesto 10 ya va con un 17% de retraso respecto al puesto primero. Y el puesto
30 en UTMB se dispara ya a un 34% de retraso respecto al puesto primero. Eso
refleja una gran dispersión de tiempos en UTMB. O, traducido a palabras llanas,
lo que pasa en UTMB es que hay 10 buenos chicos y 10 buenas chicas y, a partir
de ahí, el resto está en otra liga inferior. En SZ, en cambio, los 30 primeros
y las 30 primeras se miran de igual a igual. Antes de dar la salida, no puedes
predecir quién de esos y esas 30 ganará. Es que en SZ, si te paras a recoger un
gel que se te ha caído, te adelantan cinco. Zegama y MdMB, por su parte,
quedarían en un punto intermedio. Hay cierta concentración de tiempos, no tanta
como en SZ, pero, desde luego, no hay la dispersión de UTMB.
Para acabar de entenderlo, invito a imaginar cómo quedaría
esto representado en un gráfico de líneas. Si en el eje horizontal ubicamos los
deltas 5, 10, 20 y 30 y en el eje vertical ponemos los valores de cada uno, es
decir, los porcentajes de retraso respecto al primer puesto, observaremos dos
cosas. Primero, la línea de SZ va la más baja y la de UTMB, la más alta. En
segundo lugar, veremos que la pendiente de la línea de SZ es muy tendida y, por
el contrario, la línea de UTMB tiene pendiente muy pronunciada. De nuevo,
Zegama y MdMB quedarían en un punto intermedio en ambos parámetros, altura de
la línea y pendiente de la línea.
¿POR QUÉ HA LOGRADO SIERRE-ZINAL TAL NIVEL DE
COMPETITIVIDAD?
Como acabamos de ver, en SZ hay 30 tíos y tías dándose de
tortas. En Zegama y MdMB, 15 o 20. En UTMB, tienes menos de 10 atletas a un
mismo nivel. En fin, SZ tiene un nivel competitivo sin igual. La pregunta,
ahora, es ¿cómo ha logrado eso? Creo que hay tres razones que lo explican:
trazado, efecto llamada e incentivos. Vamos por partes.
Primera razón: trazado
El trazado de SZ tiene un carácter abierto. Cuando digo
“carácter abierto” del trazado me refiero a (1) que no es corta como un KV, el
cual se corre en una hora, ni larga como una maratón, la cual se corre en
cuatro o cinco, (2) que no es súper técnica como trofeo Kima o Tromso skyrace,
pero tampoco es lisa y compacta como un tartán, y (3) que tiene un poco de los
tres patrones básicos de movimiento, subir, llanear y bajar, de manera que cada
quien, según su background, puede brillar en uno u otro sector. Ese carácter
abierto permite acoger a deportistas de las más variadas disciplinas. Por duración,
entre dos y tres horas, en SZ caben perfectamente los y las maratonistas de
asfalto. Por el terreno, que, aunque es bastante limpio, también tiene piedras,
tierra suelta y raíces, en SZ caben perfectamente la gente del campo a través y
de la orientación. Por la mega-subida, en SZ puede brillar la gente del ski de
fondo y ski de montaña o los y las atletas de pista que corran el 1500, el 5000
y/o el 10000, que son pruebas, todas ellas, donde el vo2max pesa mucho. En la
bajada final, que es tendida, al principio, y un despeñadero, después, porque
se hacen 500m negativos sólo en el último kilómetro, podrán lucirse todos
quienes vengan de los deportes de montaña. De hecho, para arrebatarle el récord
a Jonathan Wyatt, Kilian tuvo que trabajar concienzudamente su subida y su
llano, no su bajada, que tenía dominada a la perfección. Para verlo claro en
cifras: Jonathan tenía 2h 29 y Kilian, 2h 31. Dos minutos de diferencia. Sin
embargo, Jonathan sacaba ventaja de 2’ en la subida y otros 2’ en el llano, lo que
suma 4’ de ventaja, que luego resultan ser sólo dos en el cómputo global. Esto
significa que Kilian era capaz de recortarle 2’ en apenas 4k de los 31 que
tiene la carrera… En fin, que si sabes bajar, en ese sector sacarás ventaja.
Segunda razón: efecto llamada
Nada nuevo aquí. Todo y toda deportista que aspire a crecer,
querrá estar pegándose con los y las mejores de su disciplina. Y, si sabes que
los y las mejores de todas las disciplinas de resistencia, se juntan cada
agosto en Sierre para volar como cohetes hasta Zinal, pues ahí que vas a estar.
Un ejemplo ilustrativo de esto. Todo el equipo de atletas
NNormal estará este 2023 en SZ, pese a cada quien practica una disciplina
diferente. Kilian este año ha estado más volcado en el alpinismo, con actividades
de ski extremo en Noruega o su intento al Everest por el corredor Hornbein.
Emelie Forsberg ha destacado siempre en la modalidad skyrunning, es decir, las
carreras de montaña más técnicas, que no es el caso de SZ. Alejandro Forcades:
tres cuartos de lo mismo; está corriendo las Skyrunner Series. Allie Ostrander,
si bien tiene pillado el punto a la Mt Marathon race, que es una carrera de
montaña muy salvaje de apenas 5k, ha desarrollado su carrera mayoritariamente en
la pista y el asfalto. Dakota Jones, por su parte, es especialista en la larga
distancia. Y con “larga” me refiero a los 70k de Transvulcania, pero también a
las 100M de Hard Rock o Western States.
Tercera razón: incentivos
En SZ se dan premios, no sólo a la posición, sino a los
tiempos. Es decir, como en cualquier otra carrera, primer puesto, segundo
puesto, tercer puesto y hasta el puesto 10, reciben premios económicos. En SZ,
estos premios van, desde los 1800€ del primer puesto, hasta los 200 del puesto
10. Pero, además, bajar de determinados tiempos de referencia también da premio
en metálico. Esos premios van desde los 200€ hasta los 1000. Para llevarte los
1000, en chicos, debes bajar de las 2h 30 y, en chicas, de las 3h. También hay
premio gordo de 3000€ para quien rebaje los récords actuales: recordemos, 2h 25
de Kilian Jornet, 2h 49 de Maude Mathys. Por otro lado, todos quienes bajen de
las 2h 40 en chicos y las 3h 10 en chicas entran a formar parte del “Hall of
Fame” de SZ. Por último, SZ es, que yo sepa y exceptuando los mundiales de montaña
y trail running, la única carrera que segrega élites y populares. Es decir,
élites y populares corren en horarios distintos. Los y las élites, mientras
corren, saben que a su alrededor sólo tienen bestias a su mismo nivel.
Todo esto, premios en metálico a los tiempos rápidos, premio
gordo al tiempo récord, formar parte del Salón de la Fama y correr sin
populares y solamente con gente pro, son incentivos para que corras como alma
que lleva el diablo. Son otro estímulo para fomentar el nivel competitivo. No
sólo están los y las rivales más feroces, como explicamos en el punto anterior,
es que, aunque corrieras sin nadie alrededor, también te exprimirías para
entrar en ese grupo selecto, que es el Salón de la Fama, y para llevarte un
dinerito, que nunca viene mal. No en vano, estos incentivos han motivado que la
gente vaya, no a lograr tal o cual puesto, sino a batirse contra el crono. Así,
escuchas a atletas decir cosas como: “quiero bajar de 3h” o “a ver si rondo las
3h 5”, en el caso de las chicas, o “voy a ver si me acerco a las 2h 30-2h 35”,
en el caso de los chicos.
Balance
El trazado de SZ es muy abierto y poco especializado. Esto
permite que allí se conciten atletas de resistencia de muy distintas
disciplinas y modalidades. Esto es impensable en Zegama, que es más skyrunning,
con secciones técnicas y con meteo que puede complicar mucho las cosas, o es
impensable también en UTMB, que es ultra-distancia por encima de las 20h y
donde, más que correr, hay que preservar la cabeza y el estómago en su sitio.
En SZ se incentiva el correr rápido. Esto tampoco es aplicable a UTMB o Zegama.
En ambos casos, la meteo puede cambiar radicalmente las condiciones del
recorrido o hasta el propio recorrido, porque haya tramos inaccesibles, lo que
hace muy difícil comparar una edición con otra, en términos de crono. Esto no
pasa en SZ, donde la meteo es muy estable en agosto, y donde, además, el
sendero se cuida durante todo el año, de manera que permanece limpio siempre. Por
último, está la cuestión del efecto llamada. Por supuesto, a Zegama o a
Mont-Blanc, sea la maratón o las 100M, también acuden los y las mejores, pero
en esa modalidad concreta que se corre allí: skyrunning, trail running, ultra
trail. En SZ hay efecto llamada, que se extiende dentro y entre disciplinas de
resistencia.
CONCLUSIÓN
SZ es la carrera por montaña más disputada del mundo. La
prueba es la concentración de tiempos que obtiene. Como te despistes 3’’,
pierdes tres posiciones. Así de sencillo. Es, casi casi, como las pruebas de
atletismo en pista, que se deciden por centésimas y requieren foto finish para
dilucidar quién metió la cabeza primero. Y es que no hay otra carrera que reúna
las tres condiciones clave de SZ: un trazado idóneo para todo el mundo y para
nadie al mismo tiempo, un efecto llamada acumulado durante décadas y que ha
reverberado en todos los sectores del deporte de resistencia, desde el tartán
hasta las crestas nevadas del skimo, y premios en metálico a los y las más
veloces.
Sierre-Zinal,
fast and furious. Machete en los dientes. Darse de tortas hasta el
último metro. El gold standard de nuestro deporte. “Y tú, ¿qué tiempo tienes en
SZ?” Si planteas esa pregunta a un y una atletas y te dicen: 2h 30, él, 3h 00,
ella, ojo cuidao. Aquí hay nivel, Maribel.
Corresendas, espero que hayas aprendido y disfrutado a
partes iguales. Si fue así, ya sabes que apoyas este humilde proyecto de las
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píldoras sobre trail running a diario en Stories.
Nos encontramos aquí en siete días, si no antes por el
monte. Hala, a pisar sendas (ya sea tan rápido como en Sierre-Zinal o a ritmo
disfrutón).
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