Episodio 60. Conoce tu cuerpo. ¿Qué son los sistemas complejos?
Autor: Héctor García Rodicio https://www.instagram.com/correrporsenderos/
Nuestro cuerpo no es una máquina. No obstante, yo mismo he
utilizado repetidamente la metáfora del coche para referirme al cuerpo. He
hablado de nuestro motor diésel y nuestro motor turbo, para referirme,
respectivamente, al metabolismo oxidativo de las grasas y al glucolítico. He
hablado de combustible, para referirme a los carbohidratos, que metemos en
forma de geles, bebida isotónica y barritas. También he hablado de techo y de fondo,
para referirme, respectivamente, a consumo máximo de oxígeno y umbral aeróbico.
El propio Kilian Jornet también recurre a la metáfora de la máquina: usa una
curiosa estrategia mental para soportar el dolor y discomfort en carreras, como
su UTMB 2022, donde sufrió calambres desde muy temprano, en una carrera que se
acercó a las 20h de esfuerzo; Kilian habla de desinstalar aplicaciones del
móvil: “que se me queja el gemelo, lo desinstalo”, “que tengo un nudo en el
estómago, lo desinstalo”, “que tengo un sofoco que echo humo, lo desinstalo”.
Muy gráficas las metáforas, pero no, nuestro cuerpo no es un
coche ni una casa ni un ordenador. Por mucho que nos gustaría, en el cuerpo, a
diferencia de en el coche o el ordenador, no funciona la regla del “más es
mejor”. Si con un volumen semanal de 70k te vale para preparar bien una media
maratón, no asumas que subiendo a 140 harás esa media el doble de bien. Si te
has acostumbrado a meter 60g/h de carbohidrato, no esperes que 120 te hagan
andar el doble. Si el año pasado, mejoraste un minuto tu MMP en 10k, no esperes
rebajar otro minuto este año, aunque estés manteniendo el mismo nivel de
entrenamiento que entonces. O, por poner otro ejemplo más, si pesando 60kg,
rindes equis; no esperes que bajando seis kilos vayas a rendir un 10% más. No
funciona así… A diferencia del coche, la casa o el Smartphone, el cuerpo es un
sistema complejo y hay un trecho entre el input, lo que le das, y el output, lo
que te devuelve. Un coche con el doble de litros en el depósito, anda el doble
de kilómetros, y, con un 10% menos de peso, necesita un 10% menos de
combustible para andar los mismos kilómetros. Eso vale para la máquina. Baja tu
peso corporal seis kilos en un mes, ya verás cómo no andas más, sino mucho
menos, porque tienes la energía por los suelos y, las hormonas, revueltas como
el tambor de una lavadora. Mete 120g/h de carbohidrato cuando has entrenado 60,
ya verás cómo vas como un cohete, sí, pero directo a los aseos portátiles. Dobla
tu volumen semanal de golpe, ya verás cómo te rompes al 3er día.
Como digo, el cuerpo es un sistema complejo. Esto significa
que su comportamiento es difícil de predecir y, en consecuencia, difícil de
manipular, que es justamente lo que buscamos con el entrenamiento. El
entrenamiento, entonces, es un proceso también difícil, donde habrá que aplicar
más el arte que la ciencia, porque nada está escrito en piedra. Pero eso es
precisamente lo que lo convierte en un proceso fascinante, que nos mantiene en
aprendizaje permanente, que pone de relieve la belleza de la fisiología humana
(y que da para escribir y escuchar miles de episodios de podcast… ).
Y, hablando de episodios de podcast, la tabla de contenidos
de éste es la siguiente. Primero, veremos qué son los sistemas complejos. En un
segundo apartado, veremos cuáles son las propiedades de un sistema complejo,
como es el cuerpo humano. En último lugar, veremos lo más interesante: ¿qué
lecciones podemos extraer de todo esto para optimizar nuestro entrenamiento? En
fin, habrá una parte más teórica, que quizás interesa sólo a las mentes frikis,
pero, además, otra súper aplicada con 10 claves para manejar nuestro complejo cuerpo.
Sin más dilación, vamos al turrón.
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¿QUÉ SON LOS SISTEMAS COMPLEJOS?
Aunque solemos utilizar la metáfora del coche para referirnos
a nuestro cuerpo, lo cierto es que el cuerpo es radicalmente distinto a un
coche. El coche es un sistema complicado; nuestro cuerpo es un sistema
complejo. ¿En qué se diferencia un tipo de sistema de otro? Tanto los sistemas
complicados como los complejos se caracterizan por tener múltiples componentes;
la diferencia es la manera como esos componentes se relacionan entre sí. Los
componentes del sistema complicado se relacionan de manera lineal y
unidireccional (toma dos palabrejos). Por ejemplo, si llevas las ruedas del
coche medio deshinchadas, eso aumenta el consumo de combustible, digamos, en un
10%. Bien, eso es así en el kilómetro 1 y en el kilómetro 100 y en el 500 que
conduces con las ruedas a medio hinchar. Hay, por tanto, linealidad: ruedas con
presión a la mitad igual a 10% de consumo extra; punto. También hay
unidireccionalidad, porque las ruedas bajas afectan al funcionamiento del coche,
pero nada de lo que pueda cambiar en el coche cambiará esa presión baja; sólo
puedes modificar la presión actuando directamente sobre ella, es decir, con un
hinchador.
Ahora, fíjate qué distinto es un sistema complejo, como es
el cuerpo humano. Imagina que te entra una piedra en la zapatilla (algo
bastante habitual si corres por senderos). Esa piedra te molestará y te hará
bajar el ritmo; parecido a lo que ocurría con las ruedas bajas del coche.
Parecido, pero no igual: aquí no va a haber linealidad ni unidireccionalidad.
Respecto a la no-linealidad, seguro que la misma piedra no molesta igual en el
kilómetro 1, que en el kilómetro 100 con ella en el zapato. Lo más probable es
que, a medida que pasan los kilómetros, vaya molestando más, de manera que, si
al principio te bajaba el ritmo 10 segundos/k, ahora te lo baja 30 y, más
adelante, quizás hasta impide la marcha y te obliga a parar. Otra posibilidad
es que te vayas acostumbrando y lo acabes tolerando, de manera que, lo que al
principio era un limitante, ahora tiene un efecto neutro. Con independencia de
que sea más o menos molesto para el pie, también puedes aplicar estrategias
mentales para atenuar o eliminar el dolor, como distraer la atención del dolor.
En ese caso, habría una relación bidireccional entre los componentes: el pie
está sufriendo, el cerebro recibe señal de dolor y eso afecta al ritmo de
carrera, pero, con la mente, puedo aliviar el sufrimiento del pie y restaurar
el ritmo de carrera.
Un ejemplo más para acabar de entender la diferencia entre
sistemas complicados, como el coche, y sistemas complejos, como nuestro cuerpo.
Si metes 20 litros de combustible en un coche que consume un promedio de 5
litros a los 100k, con esos litros harás aproximadamente 400k; y, si metieras
el doble de combustible, harías aproximadamente el doble de distancia. Hay poco
margen de error. Una vez más, pues, linealidad y unidireccionalidad. Ahora
veamos lo que ocurre en el cuerpo en materia de combustible. Si con 60g/h de
carbohidrato mantienes intensidad media-alta en carreras de 2-3h, pues eso es
lo que hay; no puedes asumir que, metiendo 120g vas a funcionar el doble ni que
lo que toleras en medias maratones lo vayas a sostener en maratones completas. Meter
120g cuando tu sistema digestivo está entrenado sólo para 60 es, literalmente,
un suicidio. Y asumir que puedes mantener tu nivel de ingesta el doble de
tiempo del que tienes bien testado, es muy arriesgado. Por último, también cabe
recurrir a un componente de nivel superior, como es la mente, para influir en
el metabolismo: seguro que, si te mentalizas y logras soportar cierto
apajaramiento, puedes aguantar el tercio final de carrera sin comer.
En fin, los sistemas complejos tienen múltiples componentes
que interactúan entre sí de manera bidireccional y no-lineal. La consecuencia de
esa particular relación entre sus componentes es que los sistemas complejos son
difíciles de predecir y difíciles de manipular. Como el cuerpo es lo que
intentamos manipular, a través del entrenamiento, su naturaleza compleja tiene
importantes implicaciones para la manera como entrenamos. En un apartado
posterior, veremos cuáles son esas implicaciones. Antes, vamos a dedicar un
apartado a seguir entendiendo la naturaleza compleja de nuestro cuerpo.
¿QUÉ PROPIEDADES TIENEN LOS SISTEMAS COMPLEJOS?
Hasta aquí, debe haber quedado bien claro que el cuerpo
humano es un sistema complejo y, por tanto, funciona distinto que una máquina,
que es solamente complicada, pero no compleja. En concreto, hemos visto que los
cambios en un componente del cuerpo provocan efectos impredecibles en el
comportamiento global, en virtud de la no-linealidad y la bidireccionalidad.
¿Qué otras propiedades tiene un sistema complejo, como es el cuerpo humano?
Veamos algunas de las más importantes.
Propiedad de comportamiento emergente
Un comportamiento emergente es el que surge de la acción
conjunta de muchos componentes o agentes, pero no se da en ninguno de ellos por
separado. El ejemplo más claro es la conciencia. La conciencia nace
espontáneamente de la acción de los millones de neuronas que aloja nuestro
cerebro, pero no se puede observar en ninguna de ellas. Una hipótesis es que el
cerebro surgió para controlar el movimiento y la conciencia surgió para, por un
lado, tener una noción del propio cuerpo, como algo distinto del resto de
objetos del entorno, y, aparte, para predecir las consecuencias de los
movimientos de ese cuerpo. Sea cierta o no esa hipótesis, lo que sí es una hecho
es que, si bien ninguna neurona produce conciencia, la acción conjunta de todas
ellas nos hace conscientes de nosotros mismos: yo sé que yo soy yo y que yo
estoy separado del resto de personas y cosas y sé que, si yo doy una zancada
tras otra, puedo avanzar rápidamente para llegar a algún punto de mi entorno,
o, si estiro mi brazo, puedo alcanzar un objeto que me queda a cierta
distancia.
Un ejemplo más de comportamiento emergente del cuerpo es la
actividad que nos interesa aquí, el correr por montaña. El gesto de correr,
como pasaba con la conciencia y las neuronas, no está en el pie, no está en el
tobillo, la rodilla, la cadera o los brazos, no está en el tríceps sural, el
cuádriceps, los isquios o el glúteo, no está en el corazón, los pulmones o las
mitocondrias, no está en las catecolaminas. El gesto de correr emerge de la
acción coordinada de todos esos agentes. Las catecolaminas, como la adrenalina,
elevan frecuencia cardíaca y respiratoria y presión arterial e inyectan ácidos
grasos y glucosa en sangre, que abastece a las mitocondrias, que abastecen a
los músculos, que colaboran unos con otros, junto con tendones y ligamentos para
mover las articulaciones de tobillo, rodilla, cadera y hombros y, en una
perfecta coreografía, posibilitar el correr. Ninguno de esos componentes cumple
la función de correr y, sin embargo, la acción coordinada de todos ellos da
correr como resultado; el gesto de correr emerge.
¿Qué pasa en una máquina? ¿En un coche (por seguir con el
ejemplo)? La función del coche es desplazarse, producir energía cinética. Y, en
este caso, sí podemos ver esa cinética en partes separadas. El cilindro, el
corazón del coche, transforma la energía química del petróleo en energía
cinética: al explotar el combustible, el cilindro y la biela salen propulsados
hacia abajo. Esa energía cinética se transmite al cigüeñal, que lo transmite a
la transmisión, que la transmite (de ahí su nombre) a los ejes, que la
transmiten a las ruedas. Si quitases las ruedas, verías los ejes girar. Si
quitases éstos, verías los engranajes de la transmisión girar. Y, si quitases
la transmisión, cigüeñal, biela y pistón seguirían en movimiento. Por tanto, la
función global del sistema, en este caso, sí puede reconocerse en sus
componentes. No hay, pues, emergencia.
Propiedad de auto-organización
Dicho lo anterior, que una función del organismo, como
correr, requiere la intervención de un conjunto de agentes, también es cierto
que los agentes o su rol puede cambiar, si es necesario. Lo explico. Si sientes
fatiga tras muchos kilómetros de carrera, puedes acortar la zancada; de hecho,
te lo va a pedir el cuerpo. Si te has metido mucho desnivel negativo y llevas
los cuádriceps más fritos que unas tiras de béicon en una parrilla, más de lo
mismo: acortas zancada para no castigarlos más. Esos cambios en el gesto, por
la fatiga, implicarán que la musculatura participante en la carrera, o al menos
su grado de contribución, cambie también. Es más, esa fatiga también va a
conllevar que no sean las mismas fibras, dentro del mismo músculo, las que hagan
el trabajo. Por ejemplo, si has llevado cierta intensidad, basada en el
reclutamiento de fibras rápidas, que a su vez están basadas en el metabolismo
glucolítico, esas fibras descansarán para dar paso a las lentas, que reciclarán
en la mitocondria el lactato resultante de la glucólisis. En todos los casos,
según las circunstancias, un sistema complejo, como es el cuerpo humano, se
auto-organiza para seguir realizando la tarea. Lo que antes hacían ciertos
músculos, ahora lo hacen otros; lo que antes hacían ciertas fibras, ahora lo
hacen otras; lo que antes se abastecía de cierto metabolismo, ahora lo hace con
otro. En cambio, no le puedes pedir a un coche que, tras ciertos kilómetros,
comience a usar más unas ruedas que otras o que comience a quemar la carrocería
o los asientos para obtener energía. Los componentes y su función son fijos,
ninguno (exceptuando los motores híbridos) puede hacer el trabajo de otro: las
ruedas ruedan, el volante gira las ruedas, la carrocería protege pasajeros y
mercancías, etc.
Propiedad de dependencia-del-camino
Tú usas el coche un miércoles, lo dejas aparcado y lo
vuelves a coger, 16 horas después, el jueves. En ese momento, el coche volverá
a arrancar y a funcionar igual que lo hizo ayer. Si esperases para cogerlo de
nuevo el viernes, 40 horas después del último uso, el coche volverá a funcionar
igual que entonces. Lo mismo le da haber hecho más o menos kilómetros el día o
días anteriores y haber esperado más o menos horas o días para volver a ponerse
a funcionar. El camino que ha seguido hasta el nuevo uso es irrelevante.
Miremos ahora qué pasa con un sistema complejo, como es nuestro cuerpo. Pues
pasa que, si ayer hiciste sesión de intensidad, no sé, un 20x400 o un 4x2000,
por decir algo, si intentas repetirlo a las 16 horas, ten por seguro que ese
entreno no va a salir. Y, al mismo tiempo, si repites esa sesión de intensidad
dos veces por semana durante seis u ocho semanas, terminado ese bloque de
entrenamientos, a buen seguro estarás más fuerte. En el caso del cuerpo humano,
por lo tanto, el historial sí importa; ese camino recorrido determina lo que
puedas hacer hoy. Si hablamos de periodos temporales cortos, la fatiga es el
factor clave; si se trata de periodos largos, es la super-compensación la que
entra en juego. Por el contrario, el coche, el ascensor o el Smartphone ni se
fatiga ni se fortalece con el uso.
¿QUÉ IMPLICACIONES TIENE LA COMPLEJIDAD PARA MI ENTRENAMIENTO?
Sabiendo que nuestro cuerpo es un sistema complejo y que un
sistema complejo tiene comportamientos difícilmente predecibles y, por tanto,
difícilmente manipulables, vamos a ver qué pautas conviene seguir para
manejarlo con cierto éxito. Propongo 10 pautas.
Pauta #1. Escucha a tu cuerpo
Los relojes inteligentes y los software de entrenamiento
cuentan, cada vez más, con métricas que nos hablan de nuestro estado de fatiga
o recuperación y de nuestro estado de forma. Es cierto que los algoritmos son,
cada vez, más válidos y fiables, sobre todo si los alimentamos con grandes
bases de datos. Pero ningún algoritmo, por muchos parámetros que registre y por
bien que los registre, puede equipararse a nuestras sensaciones. ¿Cómo están
tus niveles de energía, tu motivación por entrenar, tu estado de ánimo? ¿Cómo
te sientes durante el entreno y al acabar? ¿Cuán duro ha sido? ¿Cuánto costó
sacarlo? Los cálculos de los Smartwatches, basados en horas de sueño y FC y VFC
al despertar o en duración, distancia, desnivel y ritmo promedio de los
entrenos, son, como decía, cada vez más precisos para decirnos nuestro estado
de recuperación y nuestro estado de fitness. Pero, por mucho que diga el
relojito de marras, si llevas encadenados cuatro días en que te levantas sin
haber recuperado o que no te apetece entrenar o que las sensaciones en los
entrenos son horribles, pues blanco y en botella: te has pasado de rosca y toca
aflojar, diga lo que diga el algoritmo. Y, del mismo modo, si te levantas de la
cama con la frescura de una lechuga recién cosechada, si tienes ganas enormes
de entrenar, si vives y acabas los entrenos con buenas sensaciones, pues, de
nuevo, que le den morcillas al algoritmo.
Pauta #2. Usa las tablas y reglas como referencia y no como
ley
Parecido a lo anterior. Existen muchas normas de uso común
en el running, basadas en la experiencia. Cosas como mete tres semanas de carga
y una semana de descarga después, sube la carga un 10% de semana en semana, haz
una semana de tapering previa a la competición, haz dos días de series y una
tirada larga a la semana, Z2 es al 60-70% de tu FCmax, LT es al 80-90% y vo2max
es al 100% o, si corres el 10K en 40’, podrás hacer la MM en 1h 28, o, si
corres la MM en 1h 28, harás la maratón en 3h 05. Todo eso tiene base en la
experiencia, pero, por supuesto, no está adaptado a ti ni está adaptado al
momento concreto en el que estás. Como se dice coloquialmente, habría, pues,
que coger esas normas “con pinzas”. Puedes tomarlas como referencia, pero ir
ajustándolas, según como responde tu cuerpo. Y, a este respecto, remito a lo
dicho en la pauta #1.
Pauta #3. No planifiques a mucho tiempo vista
También en la línea de lo anterior. Diseñar una
planificación es recomendable o, incluso, imprescindible, si quieres llegar a
tu competición objetivo en pico de forma. Pero igual de importante es asumir
que va a haber imprevistos, que van a obligar a rehacerlo todo. Y, con
“imprevistos”, me estoy refiriendo a sobre-entrenamiento, lesiones o
circunstancias laborales o familiares que te roben tiempo y/o energía física y
mental. Lo hemos dicho antes: el cuerpo no es un coche, al cual lo mismo le da
que lo uses el miércoles y, otra vez, el jueves, el viernes y el sábado, a que
lo hagas miércoles y no más hasta domingo; y, en esos usos, lo mismo les da que
le hagas 20k que 100. El cuerpo es dependiente del camino y hay que ver cómo lo
asimila.
Pauta #4. No copies planes de la élite
Más de lo mismo. Si, los típicos planes de entrenamiento
para maratón en 16 semanas, había que cogerlos con pinzas, más aún los planes
de los y las atletas top. Ingebrigtsen puede meterse 160k/semana y sesiones
dobles de lunes a domingo, incluyendo sesiones dobles de series; quizás, sus
hermanos Filip y Henrik también. Pero (siento tener que recordarte esto) ni tú
ni yo somos Ingebrigtsen. Si tú o yo nos metemos, un martes, 5x6’ a ritmo tempo
por la mañana y 10x1000 a ritmo umbral por la tarde, seguro que al miércoles no
estamos para hacer otra sesión doble de 10k a la mañana y otros 10k a la tarde;
sabiendo, además, que el jueves toca otra vez intensidad: 6x5’ tempo, por la
mañana, y 20x400 a ritmo umbral, por la tarde. No estamos preparados porque no
tenemos el historial de entrenamiento de esta gente, porque no podemos
descansar el resto del día, como hace esta gente, y, seguramente, porque no
tenemos tampoco ni su mentalidad ganadora ni su genética.
Pauta #5. No corras con molestias
Recordemos dos conceptos ya mencionados:
dependencia-del-camino y escucha a tu cuerpo. El cuerpo no está igual, hoy,
según lo que pasó ayer y antes de ayer y, en realidad, según toda la vida que
has llevado desde que existes en este mundo. Si has manejado mal las cargas,
podemos estar a las puertas de una lesión. Ya explicamos (en el episodio 55) la
diferencia entre agujetas y lesión incipiente. Si el dolor aparece durante el
correr, está muy localizado y permanece aún en reposo, cuidado: ya tienes las
señales precisas de lesión incipiente. Si no escuchas esa molestia y sigues
corriendo, te vas a partir.
Pauta #6. Ten paciencia y consistencia
Los resultados vienen en el largo plazo, si mantenemos un
régimen ininterrumpido de entrenamiento. Por eso, paciencia y consistencia.
Salvo que tengas un talento desbordante, necesitarás años de trabajo constante
para ver tu mejor versión. En esto sí deberíamos copiar a la élite, como Jakob
Ingebrigtsen, que lleva entrenando seriamente desde los 10 años de edad, para
cosechar ahora, a los 22; pero, claro, preferimos fijarnos en zapatillas
mágicas o mediciones de lactato entre series o en “una” sesión clave a equis
días de la competición…
Pauta #7. Haz entrenos variados
Esto parece contradecir lo anterior, pero no. Se trata de
mantener un trabajo constante, en términos de frecuencia y volumen, pero
introducir variaciones en parámetros secundarios, como hacer intervalos de
intensidad largos, medios y cortos o cuestas con diferente inclinación o por
terrenos más o menos técnicos. Ya sabes, el cuerpo se fortalece con el trabajo
y, cuanto más variado sea el trabajo, más adaptaciones se producirán; siempre y
cuando se mantenga el régimen de entrenamiento.
Pauta #8. Vigila el estrés psicológico
Como sistema integrado que es, el cuerpo responde de forma
parecida a todas las formas de estrés. Si al estrés físico del entrenamiento le
sumas el estrés psicológico crónico de un clima de trabajo o familiar tenso,
tienes muchas papeletas para caer en estancamiento, sobre-entrenamiento, lesión
y/o enfermedad.
Pauta #9. Explora las causas profundas
Por esa naturaleza compleja del cuerpo, un buen o mal
rendimiento deportivo se explica por múltiples causas, pues hay múltiples
componentes implicados, que además interactúan de múltiples formas entre sí. Así,
si tienes un mal resultado en una carrera te tendrás que preguntar por los
cinco porqués. Hice un DNF, ¿por qué? Porque me torcí un tobillo. ¿Por qué?
Porque iba distraído. ¿Por qué? Porque iba con mucha fatiga. ¿Por qué? Porque
no he estado descansando bien las últimas semanas y no he podido recuperar de
los entrenos. ¿Por qué? Porque tengo una situación personal difícil. Bien, ya
hemos llegado a la causa profunda. ¿Cómo se podría haber evitado ese DNF? Pues,
o bien arreglando ese problema personal, si es que se puede, y si no, pues no
habiéndonos inscrito a esa carrera, que no íbamos a poder preparar.
Pauta #10. Asume el descontrol
Como venimos diciendo, la relación entre inputs y outputs en
un sistema complejo es no-lineal. No aplica el 2+2 son 4. Es difícil predecir
cómo va a resultar un bloque de intensidad de seis semanas en tu yo de ahora,
con sus circunstancias. Esas circunstancias, para más inri, pueden cambiar en
medio de dicho bloque. Por tanto, aún intentando hacer las cosas bien,
deberíamos asumir la incertidumbre. O sea, conocer el carácter complejo y casi
caótico del organismo y basarnos, más, en sensaciones y, menos, en algoritmos o
planes cerrados, no debe ser carta blanca para hacer un entrenamiento
completamente random. Pero sí es bueno aceptar que no podemos controlarlo todo.
Mira a Kilian Jornet: covid en sus Sierre-Zinal y UTMB 2022; ¿quién podría
haberlo previsto? (Pensándolo bien, no mires a Kilian, porque, pese a estar
enfermo, hizo récord de la prueba en UTMB y su segundo mejor tiempo en SZ.)
CONCLUSIÓN
A un coche le pones neumáticos nuevos y rueda mejor. A un
ser humano le pones unas zapatillas nuevas y quizás corra mejor, quizás corra
igual o quizás corra peor que con sus zapatillas viejas. ¿Por qué? Porque lo
primero es una máquina con muchas piezas; lo segundo es un sistema complejo con
muchas piezas que interactúan entre sí de muchas maneras. Por eso, en materia
de entrenamiento, 2 y 2 no suman 4. Y, aunque hayas ido aumentando la carga un
10% de semana en semana y tu Smartwatch diga que tu estado de recuperación es
óptimo y hayas hecho nosecuántos días de series con nosecuántas series de
nosecuánta ratio esfuerzo-descanso, pues, luego, ya se verá lo que sale el día
de carrera… ¿Hay que diseñar y seguir una planificación, mirar métricas del
reloj inteligente, seguir unas pautas en el diseño de intervalos? Sí, pero no
esperar que salgan los resultados, haciendo una regla de tres. En realidad (y
como dije en la introducción), esto hace que el entrenamiento y, en general, el
aprendizaje de cómo funciona nuestro cuerpo, sea de lo más divertido, porque
hay más artesanía que aritmética. Al menos es más divertido si, como imagino es
el caso de quienes estáis al otro lado del auricular y el mío también, no nos
ganamos la vida con el correr. De ese modo, el entrenamiento se convierte en un
espacio de experimentación constante, para ir descubriendo poco a poco como
funciona esa máquina perfecta que es el cuerpo. Perdón, máquina no; sistema
complejo (la metáfora del coche no le hace justicia).
Y hablando de descubrir y de divertirse, espero,
corresendas, que hayas aprendido y disfrutado del episodio a partes iguales. Si
fue así, haz alguna de estas cosas para ayudar a que este humilde podcast (con
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Nos encontramos aquí en siete días, si no antes por el
monte. Hala a pisar sendas (y a poner ese cuerpo complejo y fascinante a
trabajar).
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