Episodio 62. ¿Cómo afrontar un ultra de 100M? Lecciones de los y las mejores en UTMB
Autor: Héctor García Rodicio https://www.instagram.com/correrporsenderos/
Cuatro letras: U, T, M, B. Las cuatro juntas, UTMB, componen
las siglas, seguramente, más conocidas dentro del mundo del trail y se refieren
a la carrera, seguramente, que más ha podido trascender este pequeño mundo. Esa
carrera son, nada menos, los 170k del Ultra-Trail du Mont-Blanc, que, en un
recorrido circular, le da toda la vuelta la macizo de Mont-Blanc (techo de
Europa), pisando suelo francés, italiano y suizo y acumulando un desnivel
positivo de 10mil metros. Tan mítica y grande se ha hecho la UTMB, que ha dado
origen a un puñado de carreras hermanas, como CCC, OCC o TDS, y más
recientemente, a todo un circuito de carreras que se corren a lo largo del
planeta y del año, las UTMB World Series.
La cosa es que esa distancia, resultante del circuito
alrededor del macizo del MB, esos 170k, que además corresponden a las 100M en
el sistema métrico EEUU, se han convertido en el gold standard de la
ultra-distancia. Se empieza con la media maratón, se progresa a la maratón, se
entra en el ámbito de las ultra, primero con 60k, luego con 80k, luego con 100
ó 120k y, por fin, como si de un mandato divino se tratara, se va a por los
170k. Personalmente, tanto en mi faceta runner como en la de fan, me tira más
la corta distancia, en torno a la media maratón. Pero, es obvio, mis gustos
difieren diametralmente de la tendencia popular: las 100M son lo más de lo más,
ya sea como reto personal, para la masa popular, como especialidad, para la
élite, o como espectáculo, para los y las fans dentro y fuera del mundillo
trail. Ah, y también muchas marcas promueven que sus atletas se animen con esta
mítica distancia, otorgando bonuses a quienes hagan top en alguna 100M del
circuito UTMB o, muy especialmente, la final en Chamonix a finales de agosto, la
Ultra-Trail du Mont-Blanc, la carrera por montaña de ultra-distancia por
excelencia.
Con motivo de la inminente edición 2023 del susodicho Ultra-Trail
du Mont-Blanc, se me ha ocurrido tratar de identificar las claves para afrontar
una 100M en condiciones. Y, para ello, qué mejor que inspirarnos en atletas de
ultra-distancia de referencia. Vamos a ver qué podemos aprender de ellos y
ellas en cuatro áreas: aspecto físico, aspecto técnico, aspecto táctico y
aspecto psicológico. De este episodio tendrá que salir el decálogo para
triunfar en tu trail de 100M. Reitero que los contenidos provienen de la
experiencia y sabiduría de los y las mejores en UTMB; gente como Kilian Jornet,
Courtney Dauwalter, Pau Capell o Katie Schide…
Sin más dilación, vamos al turrón.
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¿DE QUÉ ATLETAS, ULTREROS Y ULTRERAS, PODEMOS APRENDER?
Para seleccionar a los y las atletas, de cuya experiencia
vamos a nutrirnos, me he basado principalmente en sus resultados en la carrera
ultra de montaña por antonomasia, el Ultra-Trail du Mont-Blanc. Estos y estas
runners son: Kilian Jornet, cuatro veces campeón y poseedor del récord
masculino vigente; Courtney Dauwalter, dos veces campeona y poseedora del
récord femenino vigente; Pau Capell, con tres participaciones, haciendo primer
puesto en la edición 2019; Núria Picas, también con tres participaciones y
haciendo primer puesto en la edición 2017; Jim Walmsley, con cuatro
participaciones, haciendo top5 en dos ocasiones (aparte de su rendimiento
soberbio en las 100M de Western States, donde posee récord); Katie Schide, con
tres participaciones, haciendo primer puesto en 2022; Pablo Villa, que si bien ha
encadenado dos desgraciados DNF en el Ultra-Trail du Mont-Blanc, conoce bien
esos senderos y esas distancias, pues tiene cuatro participaciones en la TDS, donde
hizo primer puesto en la edición 2019 (aparte de ser el rey absoluto de la TGC
de 127k).
Bien, ya tenemos identificado al elenco de atletas que nos van
a ilustrar en materia de 100M, especialmente las que circundan el macizo del
MB. Ahora viene lo bueno: ¿qué nos pueden enseñar sobre el aspecto físico, el
técnico, el táctico y el psicológico para triunfar en ultras de 170k? A esto
dedicamos los apartados que siguen.
EL FACTOR FÍSICO EN ULTRAS DE 100M
Afrontar una ultra de 100M, como UTMB, requiere adaptar el
cuerpo a semejante esfuerzo bárbaro. Adaptar el cuerpo se refiere, más
concretamente, a construir la base aeróbica y muscular, por un lado, y el sistema
digestivo, por otro lado, capaces de soportar 20-25h de esfuerzo. Eso va a
requerir: alto volumen y entrenamiento del sistema digestivo.
Alto volumen. Alto volumen se refiere, por supuesto, a
entrenar muchas horas/semana y a meter muchos kilómetros en las piernas. Los y
las atletas, que estamos considerando, hacen unas 20-25 horas/semana para sumar
entre 150 y 200 kilómetros/semana. Eso se traduce en entrenos diarios de 3-4h,
a veces repartidas en sesiones dobles. Se traduce también en entrenamiento
cruzado, pues volúmenes tan gigantescos basados únicamente en correr, que es
una actividad con mucho impacto, tienen alto riesgo de lesión. Las modalidades,
que clásicamente se alternan con el correr, son esquí de fondo y esquí de
montaña, en invierno, y bici de carretera, en verano. Kilian y Courtney, por
ejemplo, hacen grandes volúmenes de skimo en invierno y apenas corren en esos
meses, quizás hacen rodajes en cinta aquí y allá, para mantener el gesto y la
estructura muscular y tendinosa que participan en la carrera; pero el skimo es
absolutamente predominante. En un intento de seguir el estilo de los europeos,
Jim también se ha sumado a la moda del skimo. Pau, por su parte, mete muchas
horas de bicicleta, sea la de carretera o la estática, que en conjunto son, más
o menos, el triple que las que realiza corriendo. Igual corre una hora, a la
mañana, y rueda otras tres en bici, a la tarde. Como sabemos, el estímulo
aeróbico de la bici es, para el cuerpo, indistinguible del que obtienes
corriendo, pero, sin el impacto asociado al correr. No en vano, Pablo Villa,
menos amigo del entrenamiento cruzado, acabó por lesionarse malamente la
temporada pasada, primero, pubalgia y, finalmente, fractura por estrés del
sacro; eso lo tuvo parado más de 6m.
Entrenamiento del sistema digestivo. Una carrera de 100M,
del estilo del UTMB, te puede tomar más de 24h, en las que vas a estar comiendo
cada 20 ó 30 minutos, además de bebiendo carbohidratos a sorbos con más
frecuencia todavía. Eso son muuuchas ingestas y muuuchas calorías, que además
provienen de prácticamente un solo macronutriente (el carbohidrato) y en un
número reducido de formatos (geles, isotónico, barritas, gominolas). Por
narices, has de entrenar tu paladar, tu estómago y tu intestino para tolerar y
asimilar eso. Has de buscar los formatos que te funcionan y, ojo a esto, los
que te siguen funcionando, pasadas las horas. En este sentido, Courtney, por
ejemplo, descubrió (con ayuda de su nutri, Meredith Terranova) que, a partir de
equis horas, ya no puede comer y tiene que beberse las calorías. Pau, por su
parte, sabe que, en ultra-distancia, no puede sobrevivir a base únicamente de
geles e isotónico: necesita comida real, como arroz o patata. Respecto a los
gramos de carbohidrato/hora, en larga distancia también se pueden llegar a
requerir niveles muy altos, pese a los ritmos bajos que se llevan. Esto se
explica por la fatiga. Aunque el ritmo ultra sea un ritmo fácil, sea un ir al
tran-trán, con el paso de los kilómetros la carga interna aumenta. Es decir,
pese a llevar un ritmo, en condiciones de frescura, de Z2 o de umbral aeróbico,
con el tiempo, ese mismo ritmo se vive internamente como Z4 o umbral de
lactato. Y, eso, como sabemos por episodios pasados, implica que la glucólisis
está trabajando de forma significativa, con la consiguiente dependencia del
carbohidrato exógeno. En fin, toda esta retahíla se resume en que estos y estas
ultra-runners pueden estar metiendo de 90g/hora para arriba en carrera e,
ingestas así (lo sabemos también por anteriores episodios, como el 42),
necesitan un entrenamiento digestivo, para, entre otras cosas, aumentar los
transportadores que sacan glucosa y fructosa del intestino y las llevan
eventualmente al músculo.
EL FACTOR TÉCNICO EN ULTRAS DE 100M
Ultras de 100M, del estilo del UTMB, van a conllevar grandes
ascensiones por terreno de montaña, buena parte de las cuales se realizan
durante la noche. Eso, a su vez, va a requerir: aprender a manejar bastones y a
alternar caminar-correr, aprender a correr con frontal, aprender a correr sobre
senderos de montaña.
Manejar bastones. En cierta entrevista, Jim reconoció que
uno de los puntos fuertes de Francois D’Haene es que es un gran caminador, sabe
andar de forma súper eficiente. Y es que, en carreras largas y con gran
desnivel y con subidas interminables, como UTMB, va a tocar sí o sí tirar de
caminar y bastonear en subida. Correrlo todo, como sí puedes hacer en Western
States, que apenas acumula 5000+, sería un suicidio en MB, con el doble de
desnivel. Quienes vienen del ski de fondo o, mejor aún, el ski de montaña,
saben subir caminando y bastoneando con total parsimonia. Ejemplos son Kilian y
Courtney o el citado Francois D’Haene. Quienes no tengan ese background tendrán
que ejercitarse en todo lo que implica el bastoneo: manejo de los bastones,
sacarlos y guardarlos de su sitio en la mochila o bolsa específica,
transicionar de correr a caminar y viceversa. No hay que subestimar la
importancia del caminar en carreras largas y con mucho desnivel. De hecho, el sabio
entrenador Jason Koop (que entrena a Katie Schide, Timothy Olson o Dylan
Bowman, entre otros) aplica el siguiente método para entrenar el caminar en sus
atletas: primero, calcula la ratio correr-caminar de la carrera objetivo y,
luego, introduce esa misma proporción de caminata en el entrenamiento
preparativo de la carrera.
Correr con frontal. Voy a decir una obviedad: en la absoluta
oscuridad de la noche en la montaña, nuestro campo de visión se reduce al
pequeño área que nuestro frontal puede iluminar. Con suerte, podemos ver dos o
tres pasos por delante, pero no más; lo que dificulta la progresión y nos
retiene. Hay que aprender a correr con esta limitación y acostumbrarse a la
sensación de incertidumbre, que resulta de no contar con la visión periférica
que nos avisa de posibles obstáculos inminentes. Todo esto es más determinante,
cuanto más montañoso y técnico es el terreno, claro. Una vez más, gente como
Jim, acostumbrado a la autopista (entre comillas) que es Western States, tendrá
que habituarse a esta forma extraña de correr. (Matiz: lo dicho es cierto, al
menos, para quienes no usan Moonlight, la nueva marca de frontales que
patrocina a Kilian y que, según parece, ilumina los caminos como los focos de
un estadio.)
Senderos de montaña. Otra cosa a entrenar para un 100M, como
UTMB, son los senderos de montaña. UTMB no es mega-técnico, como Trofeo Kima,
Dolomyths Run o Glencoe Skyline, pero tampoco es esa autopista que mencionamos,
la Western States. Si bien UTMB atraviesa muchos pueblos alpinos, lo que
implica correr sobre pistas forestales e incluso asfalto, la mayoría del
recorrido son senderos de montaña. Son senderos bastante limpios y cuidados,
sí, pero terreno de montaña, al fin y al cabo. Antes o después y con más o
menos predominancia, has de introducir entrenos en terreno específico sí o sí.
Katie Schide o Jim Walmsley, ambos se instalaron en los Alpes franceses, varios
meses antes de sus UTMB 2022. Jim, de hecho, sigue allí establecido, preparando
lo que puede ser su “a la cuarta va la vencida”.
EL FACTOR TÁCTICO EN ULTRAS DE 100M
20 a 25h en el monte, alternando cumbres y valles, en una
carrera súper disputada y con múltiples paradas en avituallamientos exigen
diseñar, previamente, un buen plan de carrera y una buena logística, durante la
misma. En concreto, va a haber que: conocer a los o las rivales, diseñar un
pacing, diseñar un plan de avituallamiento, diseñar una estrategia nutricional.
Rivales. En el asfalto, los 10k, los 21k, la maratón,
importa el crono. Peleas, si eres élite, contra la barrera de los 30’ en 10k,
la hora y 3’ en media maratón o las 2h y 6’ en maratón. Superar esas barreras
te otorga récords regionales, nacionales, mundiales y/o clasificación para
campeonatos o JJOO. Lo que haga el resto de atletas a tu alrededor importa
poco. Sois tú y el cronómetro. En montaña (exceptuando Sierre-Zinal, fast and
furious, como ya explicamos en el episodio 59) el crono tiene poco valor y lo
que importa, ahora sí, es lo que hace el resto de atletas a tu alrededor. No
puedes dejar que se escapen, pero tampoco puedes dejarte arrastrar, si salen a
ritmo endiablado desde el km0, porque eso tiene todas las papeletas para
terminar en pinchazo… En una entrevista en el podcast Radio Trail, posterior a
su triunfo en UTMB 2019, Pau Capell explicó lo siguiente. Muy inteligente, en
su preparación para la carrera tomó dos referencias: por un lado, estudió los
tiempos de paso de Francois D’Haene del año anterior, por otro lado, hizo
algunas tiradas por secciones del recorrido con quienes serían sus rivales unas
semanas más tarde; entonces se fijó en cómo subían, como bajaban y cómo
llaneaban éste y el otro... Con toda esa base de datos, fijó un plan detallado
de carrera, que terminó ejecutando al dedillo, obteniendo así el triunfo en la
prueba. Más casos. En los compases finales de la UTMB 2022, donde Kilian y
Mathieu Blanchard peleaban por el oro, Kilian se percató rápidamente que, en
las bajadas, no tenía nada que hacer contra Mathieu, por lo que apretó todo
cuanto pudo en subidas, llegando a correr el tramo del k151 al k161 a ritmo
ajustado de 3’21. O sea, de haber sido llano y no subida, como fue dicho tramo,
Kilian lo habría corrido a ritmo de 16’45 el 5000, que no es moco de pavo, pero
además con 150k ya en las patas... Sideral. Sólo en ese pequeño tramo, de
hecho, Kilian recortó más de 7’ a Mathieu.
Pacing. Dicho lo anterior, que en montaña importa el
comportamiento de los y las rivales más que el crono, es conveniente llevar un
ritmo o pacing lo más estable posible. O sea, puedes apretar o aflojar un poco,
según lo que haga el resto, pero no es deseable hacer cambios muy grandes en el
ritmo. Y es que, según un estudio, que analizó casi 14mil actuaciones en el
Ultra-Trail du Mont-Blanc (entre los años 2008 y 2019), los pacings más
homogéneos están asociados a mejor performance, es decir, mejores tiempos en
meta. Supongo que una forma de explicar este hallazgo es que los calentones se
pagan. Quiero decir que, si pegas un acelerón en algún tramo que no sea el
sprint final, eso te va a producir una fatiga de la que difícilmente te vas a
recuperar. Jim fue muy valiente en 2022, corriendo súper fuerte desde el inicio
y hasta el k127. Pero un ritmo así no se puede aguantar cuatro maratones una
detrás de otra, bastante hizo aguantándolo tres… Un ritmo más regular de inicio
a fin habría sido mejor.
Avituallamiento. Sergio Fernández, quien tiene un estupendo
blog sobre trail running (ser13gio.blogspot.com), hizo una interesantísima
comparativa de los tiempos empleados en avituallamientos del top20 masculino en
UTMB 2022. Calculó el tiempo total que pasaron en avituallamientos y el
porcentaje que ese tiempo suponía respecto de su tiempo en meta. Curiosamente,
fue Mathieu quien mejor lo hizo en ambos indicadores: pasó un tiempo total en
avituallamientos de 11’ (que representan un 0’9% de su tiempo en meta). Kilian,
aunque por detrás de Mathieu, también puntuó muy bien en ambos indicadores:
tiempo total en avituallamientos de 16’ (que representan un 1’4% de su tiempo
en meta). Sea un tiempo tan ajustado como el de Mathieu o menos, son, en todo
caso, paradas mínimas: ¿qué son 10-15 minutos en un esfuerzo total de 20h? Como
el mismo Sergio Fernández apunta, son tiempos de parada comparables a los de la
F1. En fin, incluso en 100M, es importante detenerse el mínimo tiempo posible:
ir a tiro hecho, comer algo sólido, reponer geles e isotónico y, si es
estrictamente necesario, añadir, quitar o cambiar alguna prenda. Punto pelota.
Estrategia nutricional. Ya apuntamos, al hablar del factor
físico, que entrenar el sistema digestivo es, a día de hoy, esencial en el
trail running, más cuanto más largas son las distancias. En ese entrenamiento,
uno va encontrando los formatos que mejor tolera y los gramos de
carbohidrato/hora que puede asimilar. Conocidos esos parámetros, se trata de
diseñar una estrategia nutricional acorde. Es decir, saber cuántos geles y
bidones voy a tener que llevar, entre avitu y avitu, y saber qué voy a tener
que disponer en cada uno de esos avitus. Núria Picas, que ganó UTMB en 2017,
tras haber hecho segundo puesto en dos ediciones anteriores, explicó que uno de
los ajustes que marcaron la diferencia en esa edición 2017 fue el trabajo con
su nutri Sandra Sardina. Núria comía en carrera, sí, pero según cómo se lo
pedía el cuerpo y no afinando al mm para maximizar el rendimiento, como sí hizo
en 2017. Otra prueba de la importancia vital de la estrategia nutricional es la
escabechina que se produjo en UTMB 2022, con gente como Azara García o Pau
Capell abandonando por molestias gastrointestinales...
EL FACTOR PSICOLÓGICO EN ULTRAS DE 100M
Alguien dijo que el atletismo es un 90% físico y, el otro
50%, mental. Es decir, que, en una carrera, por muy larga que sea y por mucho
ritmo tran-trán que imponga, hay que correr: las piernas no se mueven solas. Es
una actividad principalmente física. Pero, además, en 20-25h de esfuerzo van a
pasar muchas cosas, que van a llevar tu capacidad de resistencia mental al
límite. Para sobrevivir mentalmente a un desafío como correr por montaña
durante un día entero, con sus 24h, conviene cuidar cinco aspectos: tener
hambre competitiva, eliminar distracciones, entrenar el déficit de sueño, desarrollar
resiliencia, rodearse de buena gente.
Hambre competitiva. Seguir mostrando tu mejor versión,
después de haber acumulado resultados mediocres, fracasos estrepitosos o,
incluso, triunfos, requiere un gran hambre competitiva. Núria Picas hizo
segunda en 2013 y en 2014 y un DNF en 2015. Cualquiera en esa situación podría
darse por satisfecho. Dos platas consecutivas no están nada mal. Y, si después
de eso, en 2015, la cosa no va a mejor sino a re-que-te-peor, pues quizás no
conviene tentar a la suerte. Quienes llevan la competición en la sangre, como
Núria, lo intentan una y otra vez hasta que sale. En su caso, en 2017. Y otra
evidencia, de ese hambre competitiva de Núria, es que en 2022 volvió a ponerse
el dorsal en Ultra-Pirineu para acabar ganándola, y ello tras cuatro años de
parón por lesión, y en una carrera que había ganado ya en 2011, 2012, 2013 y
2014. Si eso no es hambre… Algo casi idéntico se observa en Kilian. Kilian ganó
UTMB en 2008, 2009 y 2011. En 2017 no pudo contra la zancada de Francois
D’Haene, un tipo que mide 1,92 y que, si se lanza en bajadas poco técnicas,
alargando la zancada, como fue el caso, pues se te va y no le vuelves a ver el
pelo hasta meta. En 2018 Kilian intentó el oro otra vez más, teniendo que
abandonar por una reacción alérgica a la picadura de una abeja. En 2022,
insistió. No le importó (más bien, le sirvió como estímulo extra, creo yo) que
en línea de salida hubiese un buen puñado de gallos, como Pau Capell, Thibaut
Garrivier o la armada estadounidense, formada por Jim Walmsley, Tom Evans y
Zach Miller. Y fue un acierto insistir, tras dos participaciones poco
afortunadas, porque Kilian batió el récord del recorrido, bajando de la mítica
barrera de las 20h, y ganó 14 años después de su primer triunfo. Ya son ganas
de darte de tortas con los gallos, el seguir acudiendo a esta cita 14 años
después de tu primera participación y cuando tenías tres oros en tu haber... Es
más, según escribo esto, Kilian ha anunciado en rrss que estará en Eiger by
UTMB para lograr su Running Stone que le dé acceso a la UTMB 2023. (Me pregunto
si su intención es rebajar aún más su tiempo récord de 19h 49’. Kilian sale a
ganar, no es habitual que busque récord. Pero, sabiendo que logró récord pese a
estar enfermo de coronavirus, quizás se pregunta cuánto puede hacer estando
sano… )
Eliminar distracciones. Siguiendo con Kilian, algo que ha
comentado en entrevistas es que, si bien es un estudioso de los números, en
carrera, no mira ninguna métrica. O sea, en entrenos, intenta registrar y
analizar todos los datos posibles: kilómetros, desnivel, tipo de terreo,
tiempos, ritmos, frecuencia cardíaca, sensaciones, estado nutricional… Eso le
permite ir observando su evolución, conocer su estado de forma y de
recuperación, e introducir cambios, si es preciso. Pero, en carrera, no mira
nada: sólo importan las sensaciones y los rivales. Como dice Alberto Aierbe,
director de la Zegama-Aizkorri donde Kilian ha participado 11 veces, “Kilian va
a hacer por delante del segundo, si el segundo viene a batir el récord,
entonces Kilian lo batirá”. ¿De qué sirve mirar la VFC antes de la carrera y
observar que te ha bajado? Se pregunta Kilian. Obviamente, ese día estarás con
nervios, tiene poco sentido mirar la VFC para confirmar que sí, que el estado
de tu sistema nervioso no es el óptimo, y poniéndote más ansioso todavía… Núria
Picas explicó, tras su triunfo en UTMB 2017, que no dio entrevistas antes de la
carrera para mantener su mente enfocada, pero serena (lograr esa ataraxia
estoica de la que hablamos en el episodio 53). “Hay que hablar en carrera, no
en ruedas de prensa”, razona Núria. Por último, Jason Koop (como dije,
entrenador de Katie Schide, ganadora de la UTMB 2022) recomienda poner la
alarma del reloj en carrera, para que te avise de que debes comer cada 20
minutos. Si además de gestionar emociones y ataques de rivales, has de ocupar
la mente con cuánto has comido o tienes que comer, estás malgastando energías.
Déficit de sueño. Correr de noche, como antes explicábamos,
implica tener que usar frontal, lo que se traduce en un campo de visión
reducido y una menor capacidad para anticipar obstáculos. Esa forma particular
de correr se ha de entrenar. Pero conviene entrenar también correr de noche,
porque, en condiciones normales, durante las noches, dormimos. En una ultra,
sin embargo, vamos a estar corriendo (cuando deberíamos estar plácidamente
tumbados en el sobre) y vamos a estar comiendo (cuando el cuerpo está
acostumbrado a hacer funciones distintas, de reparación y regeneración,
concretamente). Pablo Villa hace entrenos a deshora a posta. Dicho en términos
más sencillos: se pone el despertador a las 3 de la madrugada, se levanta, se
coge todo el material de correr y se hace una tirada de 4h. Así, tal cual, con
las pestañas pegadas, con una empanada mental de aúpa, con el cuerpo frío, y en
un estómago donde no entra nada…
Resiliencia. No descubro la rueda: en pruebas de
resistencia, la fortaleza mental pesa tanto como el cuerpo; y en carreras de
ultra-distancia, la fortaleza mental se vuelve aún más crítica. Queramos o no,
en esas incontables horas de carrera, va a haber momentos altos, de ilusión, de
disfrute, de euforia, y momentos bajos, de dudas, de malestar, de dolor, de
querer parar y abandonar. En un estudio de 2021, en una carrera de 100K, se les
fue preguntando a los y las participantes por estas emociones en varios puntos
de la carrera. Tenían que puntuar, en una escala de 0 a 4, cuánto disfrute
sentían, cuánta inseguridad sentían, cuánta depresión sentían, etc. Lo que se
vio es que un estado de ánimo más homogéneo, con menos vaivenes, se relacionaba
con un mejor tiempo en meta. También se vio que los y las runners, con más
experiencia, mostraban un ánimo más homogéneo. En fin, la cosa es aceptar las
emociones sin dejarse arrastrar por ellas, asumir que habrá momentos altos y
bajos y no darles mucha importancia ni a unos ni a otros. Otra estrategia
mental, que ya comentamos en el episodio sobre sistemas complejos, es la que
usa Kilian para aliviar el dolor y el disconfort. Kilian dice que “desinstala
aplicaciones del móvil”. O sea, imagina que su mente es un sistema operativo y,
cuando alguna aplicación da la lata (como unos cuádriceps que echan chispas, un
estómago que se revuelve o un tendón que molesta), la desinstala y redirige su
atención a otra cosa. Sin duda, en la UTMB 2022, donde debió pasarlo bastante
mal, pues se contagió de coronavirus días antes y, en carrera, sufrió calambres
desde bien temprano, esa capacidad para alejar el dolor de la mente fue
determinante e impresionante. Y un truco más nos lo da Pau Capell en su UTMB
2019. Para permanecer entretenido y enfocado en la carrera durante lo que
fueron, finalmente, 20h 19’, a Pau se le ocurrió hacer una llamada de teléfono
por cada maratón, por cada 42k. Fue pensando a qué persona importante llamaría
y qué cosa le diría. Y, así, de llamada en llamada, de maratón en maratón, pues
se alzó con el triunfo soñado.
Una buena crew. Antes decíamos que el tiempo en
avituallamientos ha de ser el mínimo posible y que la estrategia nutricional ha
de estar medida al milímetro. También acabamos de hacer referencia a la
importancia de eliminar distracciones para no malgastar energías y la
importancia de mantener un estado de ánimo estable. Bien, todo esto depende en
buena medida del equipo de personas que te hace la asistencia. Si tu gente sabe
qué cosas de comer, beber y vestir vas a necesitar y/o qué decirte en cada
momento, para animarte cuando estás muy abajo y contenerte cuando estás muy
arriba, pues tienes buena parte del trabajo hecho. Tú ya te puedes dedicar a
poner un pie delante del otro y a tirar millas. Para garantizar que tu gente
sabe lo que necesitas, no es casualidad que la crew de asistencia suela estar
compuesta por personas muy cercanas a el o la atleta: parejas, padres, madres,
hermanos, hermanas... El marido de Courtney, Kevin, la mujer de Jim, Jess, o el
Dr en Biología y experto en fisiología y rendimiento que orienta el
entrenamiento de Kilian desde hace un tiempo, Jesús Álvarez-Herms. Para acabar
con la labor de tu crew, veamos un truco basado, nuevamente, en la sabiduría de
Jason Koop. Jason propone que, como asistentes, no debemos preguntar, sino
indicar. O sea, no es un “¿qué quieres de comer? ¿qué te apetece beber?
¿quieres cambiarte las zapatillas?” Ha de ser un: “toma, tu plato de arroz,
toma, tus dos bidones con isotónico, y ponte aquí mientras te cambio las
zapatillas”. La importancia de tu crew en larga distancia es tal, que el mismo
Jason Koop afirma que el ultra-running es un deporte de equipo.
CONCLUSIÓN
170 kilómetros son muchos kilómetros. Y es que, si, como en
el caso del UTMB, se realizan sobre senderos de montaña e implican desniveles
positivos acumulados de 10mil metros, son recorridos que nos van a tomar,
fácilmente, más de 24h… 24h, hay que aclarar, de esfuerzo intenso sostenido, de
ingestas cada 20 minutos y con un tramo significativo de la carrera en la
oscuridad de la noche. Los ultra-trails de 100M son un animal diferente, que
hay que preparar específicamente. No son cuatro maratones puestos uno detrás
del otro. Bien, y ¿cómo prepararse para semejante salvajada? Los y las mejores
en los trails de 100M y, en particular, del Ultra-Trail du Mont-Blanc, nos han
dado algunas claves para triunfar en la distancia.
Haz altos volúmenes de entrenamiento, cruzando con deportes
como skimo o bici de carretera. Entrena tu sistema digestivo. Aprende a usar
bastones y frontal. Mantén un pacing regular en la medida de lo posible.
Estudia los puntos débiles de tus rivales. Para en los avituallamientos el
menor tiempo posible. Haz entrenos de madrugada, para habituarte a correr con
una empanada mental importante. Elimina distracciones antes y durante la
carrera. Resta importancia a los momentos bajos y los altos, porque ambos se
van a dar, pero se van a pasar. Rodéate de gente que te conozca bien y te dé
exactamente lo que necesitas.
La verdad es que han salido un buen puñado de cuestiones a
trabajar… pero es que nadie dijo que los ultras de 100M fueran fáciles. Lo
bueno es que los tips, que hemos repasado, son de eficacia probada: han sido
testados con éxito por los y las mejores. Por suerte, caminamos a hombros de
gigantes.
Corresendas, espero que hayas aprendido y disfrutado a
partes iguales. Si fue así, puedes hacer alguna de estas cosas para ayudar a
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monte. Hala, a pisar sendas (y a empalmar una maratón con otra, con otra y con
otra, hasta sumar 100M).
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